Entrevistas La apuesta teatral y la impronta del destino en la vida del actor Gianfranco Brero.
La Vida es un Juego de Azar
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“En Letras de la Católica me solté. Andaba con melena a la altura de los hombros, llevaba un gabán por debajo de las rodillas”. |
El mundo que encuentra en su niñez Gianfranco Brero (57), el conocido actor peruano de cine, teatro y televisión, es el de la típica clase media, el cual le permite abrir un gran abanico de posibilidades para toda suerte de opciones de estudios superiores para poder elegir su destino con arreglo a sus aficiones. Si su padre era ingeniero mecánico, como veremos, él de niño se encierra en su soledad cargada de timidez y se recrea con juegos de mecanos, armándolos y desarmándolos y volviéndolos a armar (como veía que hacía su padre). Pero tanto su padre como su madre dan un giro a su vida y se hacen actores, y él siente que la actuación es algo que le gusta mucho, aunque en ningún momento toma en su infancia y adolescencia la decisión de ser lo que hoy es, uno de los más grandes actores que tiene el Perú. No lo barruntaba. Lo insólito de la vida de Gianfranco Brero (y en eso tiene toda la razón de decir que todo le llegó como por azar) es que él no se esforzó jamás por conseguir con paso a paso tenaz, el objetivo de sus ilusiones como el resto de los mortales. Yo tengo claro que ese paso a paso lo dieron los demás descubriendo en él su talento. Ahora, en el restaurante Costa Verde, y con un sol casi estival que funde tres colores, el azul, el verde y el plomizo en un mar quieto y espejeante, desgranamos el rosario de su interesante vida movida por el azar. Comencemos por el principio.–¿Es usted hijo de…?
–Soy hijo de padre italiano y madre nacida en Barrios Altos pero hija de italianos. Mi padre, Aldo, nació en Turín y debido a la gran industria automotriz piamontesa mis ancestros fueron mecánicos en todo aquello que tuviera que ver con fierros. Mi padre era un mecánico muy especial, ya que le gustaba el teatro, la lectura y la poesía. En 1934 llegó al Perú huyendo del fascismo y lo gracioso es que los italianos que ya estaban aquí casi todos eran seguidores de Mussolini. Se casó en el 51 con mi madre Elide Pinasco. Yo nací en el 53 en Miraflores, mi padre trabajaba como ingeniero mecánico y todavía no tenía negocio propio. Lo tuvo a partir del 55.