Entrevistas Fernando Tuesta revive la elección clave del 2001.
La Onpe y el Chino
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“Tenemos una ley electoral muy reglamentarista, con niveles de tal detalle que impiden normas específicas para cada tipo de elección”. |
Hace diez años los peruanos vivimos una de las experiencias de recuperación de la democracia menos traumáticas que se recuerden en la región. El aplomo y admirable dedicación de Valentín Paniagua a cargo de la presidencia, la participación de expertos comprometidos en ámbitos clave y la colaboración internacional hicieron de la transición un periodo ejemplar. Una parte de ese proceso se vivió en la Oficina de Procesos Electorales (ONPE), desde la que se produjeron unas elecciones que tuvieron el reto de darles confianza a los peruanos. Una década más tarde, y en una coyuntura distinta, los recuerdos de Fernando Tuesta Soldevilla resultan vigentes.
¿Qué piensa sobre los problemas del último proceso electoral?–Sorprendió que no solo no se tuvieran los resultados a tiempo, sino que el silencio de casi dos días acrecentara las sospechas sobre el proceso.
–¿Dónde estuvo la génesis del problema?
–Es el resultado de un cronograma ajustado, elección ajustada, normas que se cambian, la relación siempre complicada entre el JNE y la ONPE y un diseño comunicativo que falló, que contribuyó a la sensación de que algo andaba mal. Si la diferencia entre las candidatas hubiera sido mayor, el cuestionamiento no hubiera tenido tanta tensión.