Premios "Doris Gibson" Estudiantes de comunicaciones de universidades y escuelas del país fueron convocadas a través de Facebook.
Premios DG
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Ganadora andahuaylina Natalia Molina, segundo premio chiclayana Claudia Incháustegui y tercer premio sanmarquina Jennifer Hernández. |
Hace unos meses CARETAS lanzó por Facebook un concurso para estudiantes mujeres de las diferentes facultades y escuelas de comunicaciones del Perú. Para participar las estudiantes respondieron a la pregunta ¿Cómo mejorar el periodismo en el Siglo XXI?
En este primer concurso Premios al Periodismo ‘Doris Gibson’, la participación fue variada. La mayoría de los artículos vinieron de Lima, pero con la magia del Internet varios otros llegaron de diferentes puntos del país.
Las ganadoras fueron: Natalia Molina Valer, del cuarto ciclo de la Universidad de Lima; Claudia Inchaústegui, del 9o ciclo de la Universidad Particular de Chiclayo, y Jennifer Hernández Ayala, del 10o ciclo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Natalia Molina (20), con el seudónimo de Luna Valentina, escribió “Prensa Polícroma”. Para ella una de las labores del periodista en el siglo XXI será la administración de esta red comunicativa que ya está en marcha. “Nuestra tarea será atar cabos sueltos”, además de “seleccionar información distinguiendo lo más valioso”, escribió.
Molina destaca los medios interactivos, que para ella estos representan puentes de comunicación que “posibilitan el diálogo interracial, regional, intergeneracional e intercultural”.
A pesar de la facilidad de publicar información en las redes, que nos permite desenvolvernos a un ritmo más acelerado, “no debemos descuidar los detalles”. Para Natalia es importante “identificar fuentes, corroborar exhaustivamente datos e información, haciendo así un periodismo de verificación”.
Por su parte, Claudia Incháustegui López (22), más conocida en este concurso como Artemisa, fue la autora del artículo “Informar en serio, no jugar a informar”, donde considera que la información por Internet tiene ventajas pero es “un arma de doble filo”, debido a la cantidad de información falsa que se encuentra y que “ubica al usuario en el filo de la duda”.
Para Incháustegui, “el periodismo digital ha descartado la romántica razón de pulir textos. Ella rescata el romanticismo del periodismo escrito y agrega que “el medio impreso perdurará en el tiempo aunque algunos afirmen lo contrario”.
La Internet es “una tribuna para publicar sin pudor periodístico” y quienes la leen comienzan a desear ser vistos, escuchados y leídos.
En el futuro las nuevas generaciones de periodistas “debemos recuperar la costumbre de recibir información calificada” y quienes manejan páginas de periodismo ciudadano “tienen el deber de supervisar y monitorear aquello que los inscritos –llamados periodistas ciudadanos– desean dar a conocer”, y que estos últimos sigan las reglas de publicación.
Por último, Jennifer Hernández Ayala (25), con el seudónimo La Valleja, presentó “Bits y audiencias: grandes oportunidades”, y considera que desde la invención del papel por los chinos y la imprenta por Gutenberg “las sociedades tenemos la necesidad intrínseca de comunicarnos”.
Según Hernández, la cantidad de información actual nos enfrenta a un nuevo desafío de comunicación digital, pero “aunque el tiempo cambió el medio no ha modificado el fin”.
“La labor esencial del periodista profesional es la de servir de guía, referente a la calidad de información”, dice Hernández. Para ella, más que nunca, la ética y el profesionalismo no pierden vigencia y se hacen imperativas la credibilidad y la objetividad.
Para esta estudiante de la Universidad Mayor de San Marcos, el perfil del periodista ha cambiado, porque las nuevas generaciones de periodistas redactan, producen contenido audiovisual y son capaces de transmitir esa información en tiempo real a través de la web.
Agrega que la diversidad de posibilidades de que nos ofrece la tecnología actual “nos brinda vías insospechadas para mejorar nuestra relación informativa con la opinión pública”.