Libro “Memorias de un comensal” sale del horno en edición de lujo.
Raúl en su Salsa
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“El pisco es una bendición que sana, cura, alegra, abriga y le da sabrosura al gaznate, la lengua y el estómago”. No se diga más. |
Para chuparse los dedos. Es lo menos que se puede decir de la prosa con que este libro se ha cocinado. No es aderezo. Ni ají (con el que todo pasa). Tampoco chicha dulzona que alegra al más triste de los cocidos. El autor sabe y siente que las palabras son pequeños pedazos de alma, que ordenados con enjundia y sazón pueden producir pequeñas explosiones de sabor.
Por eso “Memorias de un comensal” (USMP, 2010) es un libro que baila sobre las manos. Que no sabe estar quieto. Vargas es un sibarita del verbo. Huele las frases y las arrima una a otra siguiendo el aroma como se sigue una receta que se concreta a medida que se inventa. Escritura. Cocción.