Libro Keith Richards recuerda surreal periplo cusqueño de 1969 con Mick Jagger.
Stones en Urubamba
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Mick Jagger, sorprendido por CARETAS haciendo maletas rumbo al Cusco en el Hotel Bolívar. |
Era enero de 1969 y mientras los Beatles estiraban la pata como colectivo, para los Rolling Stones comenzaba un renacimiento musical. Los devaneos psicodélicos de finales de la década daban paso al retorno a las raíces del blues y a la experimentación con el rock más duro y el descubrimiento de los afinamientos atípicos en la guitarra de Keith Richards.
El año anterior habían lanzado el álbum Beggar’s Banquet y le siguieron en racha imparable Let It Bleed (1969), Sticky Fingers (1970) y el doble Exile on Main Street (1972). El período que Richards llama con justicia “la espina dorsal” (the backbone) en su recién publicada y celebrada autobiografía, titulada simplemente “Vida”.