miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2158

02/Dic/2010
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre CorrupciónVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Fe de ErratasVER
Acceso libre Premios "Doris Gibson"VER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Internacional Masiva filtración de cables secretos de EE.UU. genera pánico mundial. Más de 1,000 documentos tratan sobre el Perú.

WikiLeaks: La Guerra Cibernética

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

El martes 30, la Interpol aceptó un pedido del gobierno de Suecia para ordenar la captura de Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, en un juicio por presunta violación y acoso sexual.

Un pánico mundial sin precedentes ha provocado el nuevo alud de información filtrada por el portal de internet WikiLeaks (www.wikileaks.org).

El domingo 28, WikiLeaks colgó en su página Web 251,287 cables del Departamento de Estado de EE.UU., que han remecido a la comunidad internacional. Como sucedió en anteriores filtraciones, los documentos han sido divulgados simultáneamente a través de prestigiosos medios; en este caso The New York Times (EE.UU.), The Guardian (Reino Unido), El País (España), Le Monde (Francia) y Der Spiegel (Alemania).

Los cables, que datan de 1966 hasta febrero de este año, contienen comunicaciones confidenciales entre 274 embajadas estadounidenses en países de todo el mundo con el Departamento de Estado en Washington. Según WikiLeaks, 15,652 de esos cables son secretos y “demuestran la extensión del espionaje de EE.UU. para con sus aliados. Mirando de reojo la corrupción y las violaciones de DD.HH. de estados amigos, así como negociados con países supuestamente neutrales, lobbies a favor de empresas norteamericanas y las acciones que los diplomáticos tomaron para sacarles ventaja”. En suma, según WikiLeaks, los documentos revelan las contradicciones entre la imagen pública de EE.UU. y lo que se dice a puerta cerrada.

De ese huayco de información, 1,388 cables pertenecen a la Embajada de EE.UU. en Lima. Según The Guardian, estos cables van de 1985, durante el primer gobierno de Alan García, a febrero de este año. Los años con mayor incidencia de documentación son: 2005 (368), 2006 (426), 2007 (281), 2008 (132), 2009 (146) y 2010 (20), que coinciden con la salida de Alejandro Toledo de Palacio de Gobierno y el segundo gobierno de AGP.

Ampliar imagen

El portal WikiLeaks difundió, el domingo 28, los 251,287 cables del Departamento de Estado de EE.UU. y un día después fue bloqueado, al punto que, al cierre de esta edición, no se podía acceder a sus contenidos ni a la totalidad de los documentos diplomáticos.

Los mensajes están clasificados por los siguientes temas: Asuntos de Gobierno Interno, Relaciones Exteriores, Asuntos Económicos, Comercio Exterior, Seguridad, Inteligencia, Viajes, Derechos Humanos, Inversión Externa y Terrorismo. AGP aseguró que los documentos contienen solo opiniones o comentarios internos de funcionarios diplomáticos gringos. “Parece que a veces ponen algunas frases subidas de tono para calificar a algunos líderes y eso es lo que está molestando en algunas partes del mundo, pero a mí me parece que no tienen ninguna trascendencia”.

Un diplomático de carrera comentó a CARETAS que los embajadores se dedican a los ‘chismes de salón’ y los agregados militares al verdadero espionaje. Algunos de los chismes más picantes en el alud de cables difundidos por WikiLeaks relatan lo siguiente:

–Según los diplomáticos norteamericanos acantonados en Trípoli, el líder libio Muammar al-Gaddafi es “obsesivamente dependiente” de su enfermera Galyna Kolotnytska, una ucraniana de 38 años descrita como “una rubia voluptuosa”, de quien no se separa nunca, según dicen, porque le aplica inyecciones de Botox en el rostro.

–Al presidente francés Nicolás Sarkozy, los embajadores gringos lo califican de “emperador sin ropa”, “susceptible” y de “estilo autoritario”.

–El primer ministro italiano Silvio Berlusconi es tachado de “irresponsable y vanidoso”, mientras el líder norcoreano Kim Jong-il es catalogado como “viejo y blandengue”. El presidente venezolano Hugo Chávez es llamado en muchos cables como “el loco”, aunque esto último no es nada nuevo.

–El ex presidente argentino Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner eran motivo de análisis constante por parte de los diplomáticos gringos. Según los documentos, “el colon de Néstor Kirchner agravaba sus emociones y su psicología”. En otro cable, la propia jefa de la diplomacia norteamericana, Hillary Clinton, solicita averiguar cómo hace Cristina Fernández para controlar sus nervios y ansiedad; cómo afecta el estrés en su conducta y si toma medicamentos.

¿Qué revelaciones podría haber sobre el Perú? Algunos diplomáticos se inclinan a pensar que los cables norteamericanos podrían revelar, siguiendo esa misma línea, el peso y la presión sanguínea de Alan García, la talla de ropa de Keiko Fujimori, los tragos preferidos de Alejandro Toledo, el número de casacas amarillas de Luis Castañeda Lossio, las páginas Web que Rafael Rey visita a diario, la relación de todos los políticos peruanos que se tiñen el pelo, las fotografías del Facebook de Vladimiro Montesinos o el chat con emoticones de PPK y el pastor Lay.

GRAVES CONSECUENCIAS

En todo caso, el volumen de cables peruanos, que representa apenas el 0.5 % del cuarto de millón de documentos diplomáticos filtrados por WikiLeaks, sugiere que a los embajadores gringos poco les importan los chismes sobre el Perú. Probablemente deberían trabajar más en los cocteles, aunque ahora pocos serán los que querrán hablar con ellos.

Más que un ventilador, la ‘megafiltración’ de WikiLeaks es una turbina gigantesca en la que los comentarios banales alimentan las especulaciones periodísticas de todo el mundo. El problema es que en casos de masivas divulgaciones, la represalia es peor. Y el striptease diplomático que ha sufrido el gobierno del Tío Sam puede conducir a una guerra cibernética que culmine con restricciones a la libre navegación en Internet.

Por lo pronto, la página Web de WikiLeaks continúa bloqueada, mientras su fundador, el australiano Julian Assange, está no habido. El martes último, la Interpol aceptó un pedido del gobierno de Suecia para ordenar la captura internacional de Assange, en un juicio por presunta violación, acoso sexual y coacción ilegal. Assange, de 39 años, negó las acusaciones y las consideró “un complot del Pentágono” tras la difusión este año de miles de documentos secretos sobre las guerras de Irak y Afganistán.

Assange situó los primeros servidores informáticos de su Web, en los que almacenaba la información, en Suecia, a los que luego se sumaron servidores en Bélgica y otros países de Europa. Ahora busca trasladar su base de operaciones a Sudamérica, según una entrevista que concedió al diario El País de España hace un mes. De aspecto fantasmagórico, Assange es un tipo misterioso que usa teléfonos cifrados, se registra en hoteles con nombres falsos y se tiñe el cabello, de acuerdo a The New York Times.

Se hizo aficionado a la informática a los 16 años y no tardó en convertirse en un hacker singular. La revista The New Yorker lo acusó de venerar la transparencia en todas partes, menos en el seno de su propia organización. Según esta prestigiosa publicación, algunos de sus propios camaradas lo han abandonado porque ven en él un “delirio de grandeza sin par, con la conciencia de que los secretos digitales que revela pueden tener un precio en carne y sangre”. Un allegado a Assange declaró que los métodos autoritarios de éste produjeron bajas en WikiLeaks. El presupuesto actual del portal fundado en el 2004 es de US$ 1 millón anual. WikiLeaks tiene un sistema de donaciones anónimas. Los donantes actuales suman 10,000 personas. Ninguna donación sobrepasa los 20,000 euros.

Sin embargo, algunos medios lo han calificado como “el último héroe del periodismo” y sus seguidores en Internet se multiplican por miles.

El 6 de abril de este año, por ejemplo WikiLeaks difundió el video de un ataque aéreo de militares estadounidenses sobre Nuevo Bagdad, en Irak.

El video, titulado ‘Collateral Murder’, dio la vuelta al mundo, generó más de 3,000 titulares de prensa en 48 horas y fue visto por más de 4 millones de internautas en las 72 horas posteriores a su difusión en YouTube. Assange ha prometido nuevas revelaciones, aunque para ello deberá vencer primero la ofensiva cibernética del gobierno norteamericano. (AZ)

El Gusano que Atacó Irán

Un ‘cibermisil’ paralizó todo un programa nuclear.

El año pasado un gusano informático llamado Stuxnet, un coctel de códigos que sutilmente van destruyendo los archivos en los que se infiltran, hizo puré el programa nuclear iraní. Además obligó a un repensamiento global de los parámetros de seguridad cibernética, anticipando el huayco global de WikiLeaks.

El gusano de marras fue detectado en junio del 2010 por una compañia informática bielorrusa que hacía negocios en Irán, siendo descrito su efecto devastador “como la llegada de un F – 35 en un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial”. Fue llamado el primer virus de computadora utilizado como armamento.

Tomó años el diseñar el Stuxnet, hecho para que saltara de computadora en computadora no conectadas a Internet buscando el resguardado sistema de control que manejaba el programa de desarrollo nuclear iraní. Sus diseñadores confiaban en el factor humano: alguien, en algún momento, conectaría una memoria USB a esas computadoras, y ese sería el vehículo para llegar a su objetivo. Finalmente, hecho su trabajo, el gusano se autodestruía sin dejar huella.

La infección tardó por lo menos más de un año, a lo largo del cual el gusano daba instrucciones contradictorias. Por ejemplo, acelerando y desacelerando unos convertidores de frecuencia marca Siemens que regulaban la velocidad de la centrífugas usadas para crear combustible nuclear. Arruinaban las máquinas y el proceso en sí, sin que los iraníes entendieran cómo. Mientras actuaba el gusano se “camuflaba”.

En junio la mencionada compañía bielorrusa descubrió al gusano infiltrado en una central iraní en Beshehr, dando inmediata alerta a través de una red monitoreada por agentes de seguridad informática alrededor del mundo. Lo previsible era que estos expertos acto seguido empezaran el rastreo e investigación del gusano, evento que nunca sucedió: a los pocos minutos de ser descubierto el Stuxnet atacó todos los grupos de alerta conectados, dejándolos inoperativos por 24 horas. Tiempo suficiente para que los servidores a los cuales reportaban información –uno en Dinamarca y otro en Malasia– fueran apagados en cuestión de horas.

Debido al alto secreto que rodea el programa armamentista iraní es imposible saber la extensión real del daño hecho por el gusano Stuxnet. Pero en lo que no hay discusión es en que logró su objetivo: impedir el éxito del plan nuclear sin que nunca supieran exactamente por qué. Si esto se puede hacer con un programa de desarrollo nuclear, qué no podrá hacerse con un desvalido y “secreto” correo electrónico.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista