Entrevistas La apasionada afición por la fiesta brava –y la lírica– de Magaly Zapata.
Una Taurina Militante
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“Mis toreros favoritos han sido José Mari Manzanares, padre e hijo, Finito, El Juli, Morante, José Tomás y Paco Ojeda...”. |
No conozco caso igual que el de Magaly Zapata. Existe la creencia generalizada de que la fiesta de toros es eminentemente machista y en la cual los hombres acuden mayoritariamente a presenciarla mientras que las mujeres son meras acompañantes, minoritarias y domingueras, que acuden los domingos a la Plaza de Acho para observar un espectáculo (no exento para ellas de diversión y curiosidad), con el oculto y deliberado fin de participar en una vida social intensa. Pues Magaly Zapata, guapa mujer que comanda un nutrido e ilustre grupo de señoras aficionadísimas al arte del toreo, no solo ama la fiesta con pasión inconcebible, sino que está metida de alguna forma en todos los entresijos del toreo mundial hasta tal punto que es hoy el ser humano existente en el Perú con mayor capacidad de información taurina alojada en su cerebro. Para esto ella vive casi eternamente con su laptop a cuestas, recibiendo y mandando noticias a diferentes puntos del orbe taurino, siendo sus funciones no estrictamente críticas sino fundamentalmente periodísticas e informativas. Lo insólito, como veremos a continuación, es que ella ha arrostrado toda suerte de dificultades y trabajos, incluyendo los no pagados (cosa dificilísima y casi imposible de efectuar) con tal de sumergirse de lleno y vivir a plenitud ese mundo de los toros (o de la ópera) que son, en gran parte, su razón de vivir. ¿Existe algún hombre que la iguale en sus capacidades laborales taurinas? Yo no lo veo por ningún lado. Comprobémoslo. Primera pregunta.
–¿Sus orígenes familiares?
–Mis padres son del Callao. Mi padre, Abel Zapata, marino de guerra llegó con el tiempo a ser Almirante y cuando entró el gobierno de Fujimori estaba en línea de ascenso para ser Vicealmirante, pero lo sacaron, igual que a otros marinos de guerra, para poner en su lugar a adictos al régimen por cuestiones políticas. Hace tres años esa situación se revirtió cuando en ceremonia oficial los reincorporaron y hoy día mi padre es Vicealmirante retirado de la Marina de Guerra. La genética de mi padre ha hecho que yo adore el mar y disfrute lo que ahora estoy viendo desde aquí, desde este restaurante que me produce la sensación de estar desde un barco viendo el mar y oyendo el ruido de las olas. Vea como se tiñe el horizonte de rosa. (Ella está sentada frente a mí mirando al mar en una mesa del restaurante Costa Verde).