Nacional Una desafortunada conversación con cierto cinismo e ingenuidad.
‘Baylyleak’ Llega Solo
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García habría dicho que “propiciaría un golpe de Estado” antes que Humala llegue al poder. |
Alan García se ha sumado a la interminable lista de indiscreciones proferidas por Jaime Bayly. El entrevistador y escritor reveló en su columna semanal publicada en el diario Perú.21 que el Presidente fue a cenar a su casa, en una fecha no especificada de este año, y lo animó a ser candidato presidencial. También habrían asistido Sandra Masías, ex esposa de Bayly, y Roxanne Cheesman, madre del último hijo de García.
“Le pregunté cuánto ganaba el presidente del Perú”, recuerda Bayly. “No parecía saberlo ni preocuparle. Algo así como tres mil dólares al mes, me dijo. Con esa plata no puedo mantener a mi familia por cinco años, le dije. Y no soy ladrón ni tengo ganas de aprender el oficio, añadí”. Bayly asegura que entonces el presidente “soltó una risotada y sentenció la frase de la noche: No seas cojudo, hombre, la plata llega sola”.
El mandatario también le adelantó el regalo navideño a Ollanta Humala cuando habría dicho que “propiciaría un golpe de Estado” antes que éste llegue al poder. El líder nacionalista y sus colaboradores combatieron la depresión por el importante retroceso en las encuestas denunciando al Presidente ante el Ministerio Público.
Si bien García aceptó el encuentro y la naturaleza de la conversación, atribuyó a la mente novelesca de Bayly la interpretación de sus términos. “A Jaime lo quiero muchísimo”, declaró, “es un muchacho que tiene enorme inteligencia. Lástima que ya no sea candidato porque dije que él ponía temas novedosos, liberacionistas, importantes, modernos, pero Jaime hace travesuras a veces. No me preocupo, pero igual lo quiero siempre”.
Más que correa, es una nueva manifestación del histórico masoquismo aprista. Los adjetivos que Bayly le ha dedicado a García a lo largo de los años podrían llenar varias de sus columnas. En el texto aludido lo califica de “accidente genético”.
Pero la anécdota es lamentable sobre todo por el cinismo que se desprende de la discutida conversación. Hay bromas que no son tan chistosas, sobre todo cuando la percepción de corrupción sigue siendo un sensible talón de Aquiles para la popularidad presidencial. Y más en un país donde las inversiones públicas y privadas se han disparado en el último quinquenio.
Y que el Presidente espere que su conversación con Bayly quede en las cuatro paredes del departamento de su anfitrión es, por lo menos, ingenuo. Si no que lo digan las parejas, los amigos, los padres y las hijas del antiguo niño terrible.