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23/Dic/2010
 
 
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Televisión Los escribidores detrás de “Al fondo hay sitio”, la serie más vista de la televisión nacional.

Al Fondo Hay Plumas

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El set de grabación es un minibarrio re sidencial limeño inspirado en el límite entre La Molina y Ate.

Gigio Aranda comanda un experimentado pool de cinco escritores. Allí están Pablo Granda, Guillermo Aranda y otros más. Algunos de ellos no pudieron llegar a la foto. Vienen de Los Leopoldo, es decir, de la cantera de series más zanahorias y descafeinadas como Casado con mi hermano y Fandango. Intentan romper con los estereotipos y, simultáneamente, basarse en ellos. Acabar con la idealización de la pobreza y la satanización de la riqueza, con el racismo invertido y la discriminación positiva. Pero a la vez reírse de ellas, repetirlas, caer en sus contradicciones.

La lucha de clases del set de grabación nació del muro entre Ate y La Molina, es decir, de un episodio de la vida real. De un reportaje curioso en un noticiero matutino. Una idea que inicialmente iba a ser aplicada a un capítulo más de Así es la vida, pero que cobró vida propia en el nuevo proyecto que –en un inicio– no despertaba muchas emociones.

Las sesiones suelen implicar una hora de ‘chacota’ previa. Una poco sutil forma de afilar el ingenio y afianzar el trabajo en equipo. Durante el proceso de creación siempre ayuda regresar a los clásicos. La vida en familia de Los Picapiedras, el gag fino de Belvedere, la dinámica de Friends o la frescura de The Big Bang Theory. “Después de Seinfeld dejé de ver sitcoms norteamericanas”, confiesa Gigio Aranda. Pero las ideas salen de todos los géneros. Del cine, de los dibujos animados, del drama, del reality. De Star Wars, Blanco y Negro, Los Locos Adams o Los Monsters.

Los guionistas son omnívoros y regurgitan entretenimiento desde sus varios estómagos. ¿Funcionaría en Lima una serie femenina, al estilo de Desperate Housewives o The Good Wife? “Difícil”. ¿Qué tal una sobre algún oficio? Doctores (E.R.), publicistas (Mad Men), cirujanos plásticos (Nip/Tuck) o abogados (Law & Order)… “Es posible”, consienten. “Pero aquí los casos judiciales no se resuelven con un jurado, y eso le resta tensión dramática”.

La base, sin embargo, debe ser siempre la misma. Una familia nuclear de buenos actores. Gente que venga del teatro, como Efraín Aguilar y Adolfo Chuiman, que se formaron en el grupo Histrión. Actores carismáticos, como Yvonne Frayssinet y serios, como Mónica Sánchez. Algún peso pesado de las tablas, como Bruno Odar, quien regresa a la televisión luego de muchos años, por la puerta grande y en un papel crucial.

Chuiman, dicen, es como el Antônio Fagundes peruano. Puede aparecer en todas las series del equipo, es decir, en los más de quinientos capítulos de Mil oficios, en Taxista Ra Ra, en los más de mil episodios de Así es la viday en los casi cuatrocientos de Al fondo hay sitio. Pero en todas puede interpretar distintos papeles, siempre correcto y siempre cumplidor. Al menos medio Lima –50 puntos de rating– puede dar fe de ello.


 


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