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23/Dic/2010
 
 
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El bronceado como símbolo de status social y belleza.

Doradita Está Mejor

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El estar bronceado eleva la autoestima y el tono vital.

¿Por qué las mujeres buscan lucir la piel bronceada? Porque las hace sentirse distinguidas, más aún cuando no es verano, y porque así lucen más bellas. La historia cuenta que cuando la diseñadora Coco Chanel, en los años veinte, regresó de sus vacaciones en la Riviera Francesa, con la piel tostada por el sol, estar bronceada o bronceado, adquirió la connotación de holgura económica, distinción y diversión. Es decir, el bronceado se asoció completamente a una persona de buen status social. Y por el contrario, quien andaba paliducho, era considerado como un fracasado al que no le alcanzaba el dinero para irse de vacaciones.

Coco no quiso implantar esta analogía, pero de que trascendió, trascendió. Y la frase del magnate griego Aristóteles Onassis a finales de los setentas, así lo deja ver: “Para lograr el éxito es necesario mantener un aspecto bronceado, vivir en un edificio elegante, aunque sea en el sótano, dejarse ver en los restaurantes de moda, aunque sólo se tome una copa, y si se pide prestado, se debe pedir mucho”.

Además de dar distinción, el bronceado da belleza. Cuando la piel coge el color marrón, se camuflan todas las imperfecciones, ya no se notan las estrías, la celulitis y la flacidez, y la piel aparenta tener más tonicidad. Otro de los beneficios es que hace lucir más delgada. Es como vestir un enterizo negro. No quitará kilos, pero como ilusión óptica, funciona. Por último, resalta la sonrisa y el brillo de los ojos haciendo que parezcan más claros.

Las maestras en este arte de seducción fueron Farrah Fawcett y Bo Derek, quienes en los setentas y ochentas respectivamente, se convirtieron en íconos de belleza al mostrar sus provocativos cuerpos bronceados. El famoso póster de Farrah con la ropa de baño roja, y la escena de Bo corriendo por la playa en la película ’10, la mujer perfecta’, no habrian sido las mismas si ambas hubieran lucido tan níveas como la Dama de las Camelias. (Estefanny Jackson)


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