Personajes Vigencia y celebraciones por el centenario del escritor, antropólogo y etnólogo José María Arguedas.
ARGUEDAS 100 Años
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Arguedas, tejido y mate burilado, en imagen del archivo PUCP. |
La historia de Ernesto bien pudo resolver la disyuntiva entre nombrar al 2011 el año del centenario de José María Arguedas o el de Machu Picchu. Ernesto, el joven protagonista de
Los ríos profundos (1958), empieza su viaje de aprendizaje en un Cusco que ya no es más el de su padre. En una ciudad-escenario del conflicto histórico de dos fuerzas opuestas pero inevitablemente entrelazadas. Es el Cusco bicéfalo del Coricancha aplastado bajo el Convento de Santo Domingo. Es
La última cena del pintor Marcos Zapata en la Catedral del Cusco, con el último cuy como centro de mesa. El Cusco de Arguedas se parece, tal vez, al Cusco de hoy, ese ombligo del mundo con piercing. Eso tan extraño como familiar que solo puede describir quien –como el escritor andahuaylino– escribe “desde dentro”, es decir, desde el ser escindido, la unidad de lo antagónico, el uno que incluye un otro. Esa quizá sea la vigencia de Arguedas en pleno 2011. Según el sociólogo Gonzalo Portocarrero, con Arguedas ocurre algo peculiar.
No es un autor masivamente leído, a pesar de que sus obras se han traducido a varios idiomas (es más citado, sin embargo, en países con mestizajes más felices, como Argentina y México). Sin embargo, sigue siendo uno de los grandes referentes intelectuales del país. “Al gran público llegan algunas frases sueltas de gran resonancia y, también, la imagen –trágica, romántica– de un hombre atormentado por el amor a su país. Eso basta para convertirlo en un héroe cultural”, explica Portocarrero.