Entrevistas La vida errante y multidisciplinaria de Enrique Saravia, ahora próximo a incursionar en política.
El Viajero Polifacético
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“Tuve amores platónicos hasta que a los 16 años di un salto al vacío. Una vecinita ligera de cascos, de Barrios Altos. me sedujo”. |
Enrique Saravia ha llevado una vida muy densa en aconteceres. A pesar de haber cumplido ya 80 años nadie puede imaginar, por su aspecto físico, que tenga una edad tan avanzada, representa 10 años menos y su lucidez es completa. Es un hombre vital al que se le enciende el foco imaginativo y suelta las palabras, no exentas de concisión, a borbotones. Me narra su vida sentado frente a mí en una mesa del restaurante Costa Verde y lo primero que acaba uno notando, a grandes rasgos, es que ésta está llena de compartimentos estancos que son, para entendernos, como retazos, trabajos, profesiones y quehaceres muy diferentes unos de otros pero que se van posicionando en su hoja de vida sin tener conexiones entre sí. Porque ¿qué tiene que ver ser dueño de una agencia de viajes exitosa a tiempo completo para luego, en otro retazo de su vida, ser granjero en el valle del río Chillón?, por citar dos ejemplos solamente. Sin embargo en todas sus actividades hubo un disfrute personal incuestionable. Se licenció en Letras, se licenció en Derecho e hizo la carrera de Periodismo, la cual está ejerciendo en los últimos tiempos. ¿Qué nuevo giro le dará a su vida en el próximo futuro? ¿Dedicarse quizá, si hay suerte, de lleno a la política? Empecemos. –Usted, me consta, pertenece a Euskaletxea, el Centro Vasco en el Perú. ¿Es Saravia un apellido vasco?
–Yo me llamo Enrique Saravia Arreskurrenaga. Mi apellido materno más vasco no puede ser. Es donostiarra, de Donosti o San Sebastián ya que mi abuelo materno se llamaba Sebastián Arreskurrenaga, casado con Sebastiana León y ambos nacidos en San Sebastián. El apellido Saravia está absolutamente enraizado en el Perú porque mi abuelo paterno Enrique Saravia García tenía 25 generaciones de ancestros viviendo en este país. El fundador de la dinastía, Juan Saravia, fue históricamente uno de los 13 de la fama. Mi abuela paterna, Delia Martín Martínez, era sobrina nieta del mono Martínez, primer Presidente guayaquileño del Ecuador. Yo nací en Lima y soy hijo de Enrique Saravia Martín, abogado y concejal de Lima con el Alcalde Eduardo Dibós Dammert. Lo curioso es que con el tiempo yo también fui concejal de Lima con el Alcalde e hijo de Eduardo Dibós, Chachi Dibós.