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Urbanismo Las lecciones que nos legan los constructores de viviendas vernáculas en todo el Perú, como para no seguir con el despelote urbano.

El Retorno de los Balcones

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Casas patio urbanas, con sus balcones y fachadas coloridas en Querocoto, Chota, Cajamarca. Arquitectura propia del valle encerrado entre laderas.

La autoconstrucción urbana es uno de los fenómenos chicha más extendidos en el Perú. Según el arquitecto Jorge Burga, esta enorme expresión de informalidad sería tributaria de las dinámicas sociales del campesinado, donde la obtención de materiales y el levantamiento de una vivienda son tareas asumidas por la familia y los demás miembros de una comunidad, el ayni, que aún se practica en muchos lugares de los Andes, ligado tanto a la necesidad práctica como al sentido simbólico de la unidad y la integración con los elementos de la naturaleza.

Sin embargo, ni Lima, ni Juliaca, ni Cajamarca, ni Chiclayo, ni Ica, ni Pucallpa, ni Cusco city, son arguedianos paisajes en los que los campesinos de manera organizada y siguiendo pautas ancestrales, se apoyan unos a otros bajo los principios de la reciprocidad. Por el contrario, la vida en la ciudad es la negación de lo colectivo, la urbe es un espacio donde lo común se tiene que pelear como un derecho y un deber porque estamos en el territorio del individuo. Y sin embargo, las ciudades peruanas –y Lima en particular- siguen creciendo de manera absolutamente caótica y desprogramada, al ritmo de lo que a uno se le antoje, sea vecino o autoridad. Por el lado formal, el desborde se produce debido a gestiones ediles ignorantes y/o corruptas, que solo apuestan por la licencia de construcción y que el mundo se vaya al diablo. Y por el ángulo informal, a través de esta práctica de la autoconstrucción, la que según el mismo Burga produce más casas habitación que Mi Vivienda y Techo Propio juntos. La pregunta, retórica ciertamente, es, ¿por qué entonces no se formaliza la autoconstrucción bajo el esquema de la pequeña empresa? Si así ocurriera no solamente se estaría dando orden y concierto a la expansión de una metrópoli que se suicida día a día, sino que se abrirían posibilidades para homogenizar materiales, estilos y formas de construir. Pensando no solamente en la sobrevivencia sino también en la calidad de vida y en la estética.


 


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