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Internacional El desmadre en El Cairo frustró la Cumbre América Latina - Países Árabes de Lima.

Cumbre Borrascosa

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Los israelitas quedaron “chocados” por el envejecimiento de Mubarak y su dificultad para hablar, según WikiLeak del 29 agosto del 2008, publicado esta semana.

La súbita postergación hasta fines de abril de la Tercera Cumbre de la Liga de Estados Árabes y de los países sudamericanos (ASPA), que debía celebrarse en Lima del 12 al 16 de febrero, obedece a la inestable situación en Egipto y en otros estados del Medio Oriente. A dos semanas de iniciada la revuelta popular en Egipto (CARETAS 2166), grupos importantes siguen ocupando la Plaza Tahrir, que se ha convertido en el epicentro de la oposición a Hosni Mubarak, presidente de Egipto. El martes 8 de febrero, cientos de miles de manifestantes regresaron a la plaza exigiendo la incondicional renuncia de Mubarak.

Obviamente, no han sido suficientes las concesiones ofrecidas por éste a la oposición: la designación del vicepresidente Omar Suleiman, del primer ministro, no participar en las elecciones del mes de setiembre, renuncia de su hijo a toda pretensión política y el inicio de reuniones para identificar las reformas constitucionales necesarias para acelerar la transición, así como el seguimiento de los acuerdos con la oposición. Suleiman inició conversaciones con seis grupos opositores, que incluyen una coalición de jóvenes, un grupo de “ciudadanos notables” y, por primera vez en los 30 años del régimen, con representantes de la Hermandad Musulmana.

Los grupos opositores exigen la renuncia de Mubarak, nuevas elecciones y la eliminación de las leyes de emergencia; la Hermandad agrega a estas demandas la disolución del Parlamento y la libertad de los presos políticos. El Premio Nobel de la Paz, El-Baradei, planteó una transición de un año para realizar elecciones y la constitución de un Consejo Presidencial, integrado por tres ciudadanos notables, para que ejerza las funciones de la Presidencia.

En este tenso marco, el Ejército juega un papel clave. La decisión de no ejercer la violencia contra los manifestantes y su intervención para aminorar la violencia de los partidarios de Mubarak contribuye a mantener un equilibrio inestable. Por otro lado, sin embargo,todos los altos funcionarios son generales en retiro muy próximos a Mubarak, que es otro general él mismo. La importante contribución del gobierno de Estados Unidos al Ejército egipcio lo hace especialmente sensible a sus “sugerencias”.

Debe tenerse en cuenta que los sectores de Estados Unidos que influyen sobre la ayuda exterior a Egipto han sido cuidadosamente cultivados por Mubarak con la paradójica asistencia de Israel que, como es bien sabido, tiene especial influencia tanto en el Ejecutivo de Estados Unidos como en el Congreso. La intervención de Israel acentúa la tendencia “hamletiana” de Barack Obama. No debe olvidarse que fue en El Cairo donde Obama pronunció su recordado discurso sobre el imperativo de la democracia y la necesidad y posibilidad de superar los conflictos con quienes profesen la religión musulmana.

Confrontado con la “real politk”, Obama ha provocado entre los egipcios similar desconcierto y hasta desencanto que entre algunos de sus seguidores en Estados Unidos. Quizá su retórica es demasiado estimulante como para confrontarla con la realidad. Un ejemplo fue su decisión de enviar al embajador Frank Wisner para entrevistarse personalmente con Mubarak. A su regreso, Wisner expresó públicamente que Mubarak debía continuar ejerciendo el poder en Egipto para evitar el caos, garantizar la vigencia de su legado y asegurar una transición ordenada.

Imposible no recordar cuando Estados Unidos y César Gaviria, entonces Secretario General de la OEA, planteaban la necesidad de que Alberto Fujimori “gerenciara” la transición en Perú después del escándalo de los videos en el SIN a inicios de la década. Afortunadamente, el “gerente” Fujimori resolvió el problema y renunció desde Tokio para vergüenza de sus proponentes.

Mubarak a cargo de la transición en Egipto enfrenta seria oposición tanto en Egipto como en los grupos próximos a Obama en Estados Unidos. No es fácil conservar el delicado equilibrio entre empujar al abismo a un antiguo aliado o alienar el vital apoyo de sectores democráticos y seculares egipcios que son claves en la compleja situación política, social y estratégica en un área tan sensible como Oriente Medio.

Especialmente cuando la masiva protesta ya costó alrededor de 300 muertos, provoca pérdidas diarias de 310 millones de dólares y ha forzado al gobierno a vender 2,500 millones de dólares en bonos para contar con los recursos que le drena la situación. Los bancos han abierto sus puertas pero la bolsa de valores sigue sin operar (quizá hasta el domingo 13) y los colegios permanecen sin clases. La incertidumbre continúa en una región en la cual una chispa puede provocar una hecatombe. (Escribe:Luis F. Jiménez)


 


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