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Narcotráfico Matanza frente al Palacio de Justicia de Ica continúa impune.

Y No Pasa Nada

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Foto: Diario Correo.

Dos semanas han transcurrido desde la matanza protagonizada por guardaespaldas de Manuel Sánchez Paredes y de su hijo Fidel Sánchez Alayo, en las inmediaciones de la Corte de Justicia de Ica (CARETAS 2167), y aún no pasa nada. Gonzalo Alzamora, representante de Minera San Simón, y el abogado Juan García, son los únicos que figuran con órdenes de captura. Aún no se identifica plenamente a los pistoleros y, pese a las evidencias, Manuel Sánchez Paredes y su hijo Fidel Sánchez Alayo, el cual ya tiene un lugarcito en el selecto grupo de los presuntos ‘padrinos’ de la droga, continúan libres. Al menos por el momento, un denso clima de impunidad emparenta a la ciudad de las dunas con Ciudad Juárez.

El agente de seguridad Adolfo Siu Ramírez, uno de los sobrevivientes de la matanza, fue interrogado la semana pasada por el fiscal Jorge Luis Herrera.
Siu Ramírez, chalaco, dijo que llegó a Ica la madrugada del martes 1 junto a un grupo de guardaespaldas de la empresa de seguridad Protección VIP, de propiedad de Alejandro Argüelles. Eran aproximadamente 10 personas.

Todos ellos se hospedaron en el Hotel El Embrujo, ubicado cerca del coliseo de Ica, en la Carretera Panamericana Sur. Durmieron en cinco habitaciones dobles a un costo de S/. 50 cada una. Todos los gastos, según informó a CARETAS el personal de El Embrujo, corrieron por cuenta de la empresa Fara Catering E.I.R.L, propiedad de Lola Sánchez Alayo, hija de Manuel Sánchez Paredes. Fara Catering, de acuerdo a la Sunat, consigna la misma dirección que la Compañía Minera San Simón, en la avenida Separadora Industrial, Ate-Vitarte.

¿Cuál era la verdadera misión de los guardaespaldas? Lo ocurrido poco después podría ayudar a resolver el misterio. El lunes 31, la jueza Fabiola Ortega Saldaña, del Tercer Juzgado Civil de Ica, emitió un fallo que le devolvió a Gonzalo Alzamora Ruiz, trabajador de confianza de Manuel Sánchez Paredes, la administración de San Simón. El dictamen de la jueza Ortega deja fuera de la mina a los hermanos Sánchez Alayo, que se encuentran enfrentados a su propio padre por el control del oro de San Simón.

Al día siguiente, el martes 1, cuando los guardaespaldas de Protección VIP ya se encontraban en la ciudad, fue sustraído del mismo Tercer Juzgado Civil de Ica parte del expediente con el exhorto que favorecía a Alzamora Ruiz. El diario Correo de Ica informó que en el robo participaron un secretario de juzgado y agentes de la Policía Judicial de esa ciudad.

A BALAZO LIMPIO

Dos días después, el jueves 3, Alzamora Ruiz y su socio, el abogado iqueño Juan Temístocles García Córdova, se encontraban en una oficina que habían alquilado en la calle Piura 118, cerca al Palacio de Justicia, en la Plaza Sebastián Barranca, cuando, según las investigaciones, sus guardaespaldas se percataron que unos hombres armados rondaban por el lugar.

Fue entonces cuando se produjo la balacera. Siu Ramírez declaró al fiscal que los guardaespaldas de Alzamora Ruiz, aproximadamente seis hombres, los sorprendieron cuando caminaban por la calle Piura.

El enfrentamiento fue registrado por dos cámaras de seguridad de la sucursal del Banco Falabella, en la misma calle Piura. Lo sorprendente es que, al cierre de esta edición, los videos aún no eran visualizados.

Alzamora Ruiz y García fueron conducidos por los guardaespaldas a dos camionetas con lunas polarizadas. Llevaban documentos entre las manos, según testigos. Dos de los guardaespaldas de Protección VIP, Jorge Navarro y Fabio Bernal, murieron en el tiroteo; un tercero falleció en el hospital de Ica. Rubén Ariza (27) recibió siete impactos en el cuerpo. Uno de los balazos le destrozó un riñón.

Gracias a gestiones de su padre, un suboficial PNP, fue trasladado al Hospital de Policía, donde cuenta con resguardo las 24 horas. Ariza es un testigo clave, pero no ha podido declarar. El sábado 12 fue intubado. Pierde el conocimiento constantemente.

Su padre, Rubén Ariza, dijo a CARETAS que éste no es un sicario y alegó que viajó a Ica para “un trabajo de campo de la universidad”.

Versiones confiables recogidas por esta revista indican que el propietario de Protección VIP, Alejandro Argüelles, es amigo de Fidel Sánchez Alayo.

Sin embargo, hasta el momento, ni el fiscal ni la Policía han interrogado a Argüelles ni tampoco han citado a Fidel Sánchez, quien acaba de ser incluido en la lista policial de presuntos capos peruanos de la cocaína.

Tampoco han sido interrogados, hasta ahora, Lola Sánchez Alayo, la mujer que pagó el hospedaje de los guardaespaldas, y menos aún Manuel Sánchez. Alzamora y el abogado García se encuentran con orden de captura, pero están prófugos. De los pistoleros tampoco se sabe nada.

La violencia extrema y la corrupción son dos de las más nefastas consecuencias del negocio de la cocaína. Y en Ica parece que el narcotráfico se ha infiltrado por todas partes. Tal y como en Ciudad Juárez.

Verborrea Presidencial


Alfredo Sánchez Miranda (izquierda) entregó US$ 5,000 al abogado aprista Humberto Abanto (derecha) para la campaña del 2006.

AGP volvió a caer en otra imprudencia.

Es la verborrea del último año. El presidente Alan García volvió a caer en un comentario desafortunado cuando se refirió a un aporte de US$ 5,000 hecho a su campaña en el 2006 por Humberto Abanto Verástegui, ex abogado de los Sánchez Miranda. García dijo que “si ha dado esas (otras) enormes cantidades, cinco mil dólares es un narcotraficante de pacotilla, no son muy generosos con sus abogados”.

“Es un narcotraficante de pacotilla”, comentó el Presidente.

En el contexto de una campaña esa cantidad puede efectivamente significar una bicoca. Pero García regala titulares en tiempos en que lo común es sacar las citas de contexto.

Y no es la primera vez en tiempos recientes. Cometió la gran imprudencia de decirle a Jaime Bayly que siendo Presidente “la plata llega sola”, y acuñó una de las frases del 2010.


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