Urbanismo Ante proliferación de paneles políticos, comuna limeña plantea profilaxis.
No Compadre
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¿Recordación de marca? Frente al emblemático Hostal Melody en Surquillo, candidato peruposibilista aspira a voto preferencial. |
En la Av. Angamos, en Surquillo, frente al emblemático Hostal Melody, el candidato de Perú Posible Jorge Villacorta, quien postula al Nº 5, ha colocado un panel publicitario con su lema de campaña: “Servicios públicos de calidad a precios justos”.
¿Recordación de marca?
La campaña electoral y la pugna a brazo partido por el voto preferencial al Congreso ya desbordaron las calles.
Ante la proliferación de paneles publicitarios, la comuna de Lima planteó una acción de profilaxis: erradicar los paneles de la zonas rígidas determinadas.
La ordenanza 393 ha tenido la curiosa virtud de aglutinar a los políticos de las distintas tiendas políticas. Se esgrime el presunto derecho de invadir bermas e intersecciones, parques y avenidas con publicidad exterior.
Uno de los más locuaces candidatos ha sido Andrés Reggiardo, a su vez, propietario de una agencia de paneles.
En tiempos de facebook, twitter y redes sociales, la proliferación de paneles es una expresión de primitivismo.
Pero acaso inevitable. La comuna debiera distinguir entre los paneles “quita a-y-p pon”, fáciles de desmontar al día siguiente de la contienda, de las pintas en paredes y cerros que perduran en el tiempo.
Sin duda, los electores son sensibles a la contaminación visual. En 1990, la candidatura de Mario Vargas Llosa fue en gran medida socavada por el despliegue incontrolado de sus propios partidarios.
La proliferación de paneles, paredes y cerros pintarrajeados es carnavalesca, a veces grotesca, y puede ser contraproducente.
Sobre todo cuando la ubicación del panel se presta a humor negro involuntario.