Entrevistas Entrevista insólita en la que Lourdes Flores, la política, cede la palabra a Lourdes Flores, el ser humano.
Ciudadana Lourdes
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“Soy absolutamente una mujer de clase media, mi padre, moqueguano, es ingeniero agrónomo, y mi madre, barranquina, una católica ferviente con agudo sentido de la responsabilidad materna. Más de clase media no puedo ser”. |
La política peruana está demasiado teñida de rivalidades y de ojerizas personales, de ataques entre unos y otros políticos y de complicadas jerigonzas y movimientos subterráneos tramados para hacer bajar al contrario en las preferencias de la gente. No hay una praxis política ordenada y exclusivamente centrada en el terreno de las ideas y de los programas de gobierno que son los que ilustran al elector. De toda esta olla de grillos ni siquiera se escapa, a pesar de su mesura y bondad innatas, ese insólito personaje que es Lourdes Flores Nano (51), la cual, aunque sepa entrar en la diatriba y en la confrontación de ideas (es muy buena en eso), también ha protagonizado ataques personales a Toledo y Castañeda este domingo último en un conocido medio periodístico. Queda claro que no es exactamente una mansa paloma. Creíamos que se iba a retirar a sus cuarteles de invierno por un tiempo pero es evidente que su pasión por la política continuará vigente mucho tiempo más. El objetivo de esta entrevista es sacar a relucir el lado humano del personaje y no sus avatares políticos. Ahora, en el restaurante Costa Verde, habla frente a mí sin ambages y con claridad meridiana. Su objetivo político primario es el de recuperar y fortalecer en el Perú a la clase media. De ahí surge mi primera pregunta:–¿Es usted de clase media?
–Soy absolutamente una mujer de clase media, mi padre, moqueguano, es ingeniero agrónomo y mi madre, barranquina, como toda mi familia en general, era una católica ferviente con un agudo sentido de su responsabilidad materna y siempre se preocupaba por mí y por mi educación. Yo nací en Lima. Soy hija única. He vivido toda mi infancia en Jesús María, en Pumacahua 1526, a la espalda de casa de mis abuelos. Más de clase media no puedo ser.