Opinión La estratégica inclusión confesional de varias candidaturas.
Barajando el Voto Evangélico
En 1990, los evangélicos jugaron un papel importante (esencial para algunos analistas) en el éxito de A. Fujimori. 50 de los 52 evangélicos que se presentaban para ser congresistas pertenecían a Cambio 90, y muchos voluntarios evangélicos hacían entonces campaña para Dios y Fujimori. En la contienda actual, varios líderes políticos han querido repetir la hazaña de A. Fujimori pero la situación ya no es la misma: los evangélicos no se concentran en un solo partido.
PPK presenta a varios evangélicos en su lista. En Lima, el candidato número 1 es su pastor estrella, H. Lay, fundador de Restauración Nacional, partido dominado por evangélicos aunque oficialmente no confesional. Si PPK pensó así jalar a la mayoría de los evangélicos, 12.5% de los peruanos, hizo un error de cálculo. Restauración Nacional ha perdido varios de sus más populares miembros. La pastora Alda Lazo, esposa del líder de la denominación Agua Viva, actual vicepresidenta del Congreso, habiendo pertenecido otrora a Restauración Nacional, se presenta en la lista de L. Castañeda. Hace poca propaganda por carteles, no necesita; su comunidad muy cohesionada cuenta con alrededor de 200,000 miembros en el Perú (80,000 en Lima). El 5 de marzo, en el coliseo Amauta, recién adquirido por Agua Viva, A. Lazo clausuró, frente a miles de seguidores, un fervoroso evento evangélico en compañía de L. Castañeda. K. Fujimori no se queda atrás, poniendo en cabeza de lista al pastor J. Rosas, quien habiéndose alejado de la Alianza Cristiana y Misionera, a pedido de la directiva que no avala su entrada en política, se presentó a Camino de Vida, una denominación fundada por el pastor R. Barriger. Este último, un norteamericano llegado al Perú para surfear en los años 80, no es muy conocido fuera del ámbito evangélico pero tiene la particularidad de ejercer influencia política por sus relaciones personales de muy alto nivel, en particular con las primeras damas, en la década del 90, S. Higuchi y K. Fujimori, ahora P. Nores, a quien ha apoyado en su ONG Sembrando, públicamente por medio de su pagina Web; L. Cuculiza lo llama “mi pastor”. El APRA tiene a la entusiasta Meche Cabanillas, quien se convirtió al evangelismo en los 90. O. Humala ha apostado por los Israelitas del Nuevo Pacto Universal, presentando a la hija menor Raquel del fundador Ezequiel Ataucusi, varias veces candidato a la presidencia. Desde la muerte de Ezequiel, quien no resucitó al tercer día como lo había anunciado, el grupo ha perdido seguidores pero mantiene, según Raquel, 200,000 miembros. Sin darle la misma publicidad al tema, A. Toledo incorporó también en sus listas a algunos evangélicos y presenta una pastora en Lima.
Este breve panorama nos lleva a la siguiente conclusión: el voto evangélico unificado es un mito, pero presentar a candidatos evangélicos se ha vuelto políticamente correcto y puede ser buena estrategia política. Aun así, no debemos olvidar que gran parte de los evangélicos entre los más humildes, pertenecen a denominaciones como Asambleas de Dios (un millón de miembros, según ellos) que se niegan a involucrarse directamente en política, que consideran como un mundo de perdición alejado del Reino de Dios. (Por: Dra. Verónique Lecaros*)
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* Máster en filosofía de las Universidades de Stanford, Estados Unidos; y la Sorbona, Francia, con Licenciatura en Teología, Universidad de Estrasburgo.