Elecciones 2011 El debate en torno a la inmunidad parlamentaria: ¿solución a la vista o pólvora en gallinazos?
A la Caza del Otorongo
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Gonzales Arica enciende alarmas por la inmunidad parlamentaria. En pleno jirón de la Unión recolecta firmas para “combo anticorrupción”. |
En pleno Jirón de la Unión, Guillermo Gonzales Arica va a la caza de un otorongo. Los pistoleros que lo acompañan le ayudan a derribarlo y el cercano colaborador del ex presidente Alejandro Toledo posa triunfante con el pie sobre el “cadáver” del felino amazónico.
La campaña de “Willie” responde a la reputación del Congreso, casi siempre en las catacumbas de la percepción ciudadana desde el autogolpe de 1992. Y cada vez peor.
Son pasto de titulares los congresistas “comepollos”, algún violador, las vedettes y los tránsfugas. Hay quien tiene un familiar con burdeles. También jefes de empleados fantasmas y cobradores de “cupos” forzados a quienes no lo son. Si nos quedamos con esas impresiones, la fauna parlamentaria refleja un país que habría que clausurar. Porque se supone que el Congreso es el reflejo de la sociedad que lo elige.
“En Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y Austria no hay inmunidad parlamentaria. Propongo que los congresistas tengan inmunidad solo para sus opiniones”, señala Gonzales Arica, que tiene listo un “Gran Combo anticorrupción” y está a la caza de 40 mil firmas para presentar el proyecto. “Pienso que sí hay que proteger a los congresistas que hacen investigaciones y protegerlos cuando emiten opiniones”, aclara.
Según la ley actual, el parlamentario no puede ser detenido ni sometido a juicio por delitos comunes sin la autorización previa del Congreso sobre el levantamiento de su inmunidad. Este privilegio constitucional se extiende desde que el parlamentario es elegido hasta treinta días después de que culmina su mandato.
El presidente del Congreso, César Zumaeta, se subió al carro de la supresión de la inmunidad y declaró que “después de las elecciones vamos a tener dos meses valiosos en los cuales este Parlamento podría hacer las primeras votaciones sobre este tema que es demandado por la ciudadanía”. Los candidatos José Barba Caballero (Cambio Radical), Jorge Villacorta Carranza (Perú Posible) y Humberto Lay Sun (Alianza por el Gran Cambio) son de similar opinión.
La congresista Martha Hildebrandt se mueve a contracorriente y le dijo a la agencia Andina que “estoy a favor de la inmunidad parlamentaria, que debe defenderse y no debe eliminarse, y eso no tiene nada que ver con que haya congresistas mediocres, malos, inmorales, ladrones o estafadores, porque la inmunidad parlamentaria se hizo para proteger a los parlamentarios que podían ser perseguidos por enemigos políticos”.
Abraham García Chávarri, especialista en Derecho Parlamentario de la PUCP, se remonta al siglo XIII. “La inmunidad tal como se conoce hoy nació con la Carta Magna inglesa en 1215, bajo el reinado de Juan I, conocido como ‘Juan Sin Tierra’. En aquel tiempo el rey tenía la potestad de mandar a la horca a quien quisiese, por lo que el recién instaurado Parlamento aprobó la inmunidad”. Para la lingüista, “el Congreso tiene su propio sistema de expulsión y sin ningún cambio en la inmunidad parlamentaria se ha expulsado a varios congresistas. Es una sanción que sale dentro del Congreso. Cuando viene de fuera, es muy peligroso”.
No le falta razón. Casos emblemáticos son los de Tula Benítez, Elsa Canchaya, José Anaya y Rocío Gonzales, los dos últimos conocidos como “Comepollo” y “Robaluz”. A todos se les levantó la inmunidad y sus casos terminaron en el Poder Judicial. En el pasado destacan los expedientes de Manuel Lajo, Javier Noriega y Alejandro Abanto Pongo, que fueron desaforados en la época de Alberto Fujimori, aunque en más de una ocasión hubo intenciones subalternas.
Pero el caso que cita Gonzales Arica es el de Carlos Raffo, precisamente un compañero de bancada de Hildebrandt. Según el candidato de Perú Posible, el fujimorista “aceptó haber recibido US$ 400 mil de Vladimiro Montesinos y no quiere someterse a la justicia. Hay congresistas que ingresan al Congreso con procesos judiciales abiertos, como es su caso, y la inmunidad los protege. Como otorongo no come otorongo no les pasa nada”.
Ello supone abandonar la interpretación que se ha venido manejando en el Congreso, lo que no requiere necesariamente de una reforma del texto constitucional que descarte la inmunidad sino de adoptar esta modificación en el Reglamento del Congreso.
“No se debería eliminar la inmunidad parlamentaria pero sí debería reglamentarse”, coincide el analista Fernando Tuesta. Añade que el modo de aplicación del artículo 93 de la Constitución se encuentra en el artículo 16 del reglamento del Congreso, en el cual se detalla que los parlamentarios solo tienen inmunidad ante procesos penales y esta rige desde que tienen dicho puesto.
García Chávarri señala que hay una discusión sobre el momento en el que una persona es considerada parlamentaria. Unos dicen que desde el día en que son electos, otros cuando la ONPE proclama los resultados, cuando se entregan credenciales o juramentan el 28 de julio.
El constitucionalista Francisco Eguiguren explica que la Corte Suprema tiene una comisión de levantamiento de inmunidad que se encarga de evaluar los casos. Luego pasa a una comisión parlamentaria que debe elaborar un informe a ser votado por el pleno o en su defecto por la Comisión Permanente. La decisión es inapelable y el informe no requiere mayores detalles al momento de ser presentado.
Se Hacen La Vaca
35 congresistas no asisten a sesiones del pleno. |
Jueves 10. Ex Cámara de Senadores luce casi vacía. |
El jueves 10, solo 67 de los 120 parlamentarios estuvieron presentes al momento de pasar lista. Los demás brillaron por su ausencia o llegaron tarde, pese a que se citó para las 9.45 de la mañana.
Según el reporte oficial, ese día 35 legisladores no asistieron; 15 pidieron licencia oficial y tres estuvieron con licencia por enfermedad. El Apra tuvo el más alto número de congresistas en el ex local del Senado, escenario de los debates desde hace 15 días debido a reparaciones en el hemiciclo, sede habitual de los plenos.
Keiko Fujimori, candidata presidencial de Fuerza 2011; Nidia Vílchez y Carlos Bruce, que buscan la reelección, pidieron licencia sin goce de haberes, pero otros no hacen lo propio. Esa misma semana, dos comisiones ordinarias (Presupuesto y Economía) dejaron de funcionar por falta de quórum.
Al menos 61 parlamentarios buscan la reelección y dejan de cumplir sus obligaciones. “En el reglamento (del Congreso) se especifica que su trabajo termina el 28 de julio de la última legislatura, por eso sorprende la ausencia de los colegas”, acotó Luis Galarreta de Unidad Nacional, quien pidió un receso parlamentario mientras dure el proceso electoral.
César Zumaeta trató de consolar a la platea: “El número de congresistas asistentes es casi el mismo número (de legisladores) con que han contado antes del inicio del proceso electoral. A los que no asisten injustificadamente se les aplica el descuento correspondiente”, explicó.
Ex congresista y candidato al Congreso por Gana Perú, Javier Diez Canseco retrucó: “La opinión pública debería saber si en realidad se están haciendo los descuentos, sobre todo a aquellos que van por la reelección, como una clara señal de transparencia”. Javier Velásquez Quesquén, ex premier y candidato a la cuarta reelección, solicitó esta semana una licencia por enfermedad, pero se le vio haciendo campaña en Lambayeque.
Tardones Y Faltones
- Alegría Pastor, Mario.
- Alva Castro, Luis.
- Balta Salazar, María.
- Belmont Cassinelli, Ricardo
- Beteta Rubín, Karina.
- Cabrera Campos, Werner.
- Carpio Guerrero, Franco.
- Castro Stagnaro, Raúl.
- Del Castillo Gálvez, Jorge.
- Foinquinos Mera, Jorge.
- Galindo Sandoval, Cayo.
- García Belaunde, Víctor Andrés.
- Gonzales Posada Eyzaguirre, Luis.
- Gutiérrez Cueva, Álvaro.
- Herrera Pumayauli, Julio.
- Hildebrandt Pérez Treviño, Martha.
- Huerta Díaz, Aníbal.
- León Minaya, Elizabeth.
- Maslucán Culqui, Alfonso.
- Mendoza del Solar, L.
- Obregón Peralta, Nancy.