sábado 16 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2172

17/Mar/2011
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre Elecciones 2011VER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre InternetVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Fe de ErratasVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre S N PVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Internacional Un terremoto de 90 Richter, un tsunami con olas de hasta 9 metros y una crisis de carácter nuclear: una catástrofe oriental que aún no acaba.

JAPÓN: La Resaca del Tsunami

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

Realidad submarina: devastador tsunami hundió la localidad de 40,000 pobladores de Kamaishi, región de Iwate, tras el tsunami del viernes 11.

Viernes 11 de marzo, 2:46 p.m., hora nipona: la sacudida es una que la costa noreste de Japón –y todo el mundo– no va a olvidar en mucho tiempo. La marca del terremoto: 9º en la Escala de Richter; el epicentro, mar adentro a escasos 130 kilómetros de la región de Tõhoku, y a 24 km de profundidad. Luego, el desastre en forma de marea. Un grotesco tsunami que alcanzó olas de hasta 9 metros de altura invadió las costas, llevándose vehículos, construcciones y seres humanos a su paso.

La barrera defensiva marítima japonesa, que abarca alrededor de 14,000 kilómetros de paredes de concreto, frenos de olas y demás estructuras a lo largo de la línea costera para defender al país de maretazos, tifones y, sí, también tsunamis, no fue sino un bache de trámite para la voracidad de la marejada.
La ayuda internacional no tardó en llegar, aunque del lado peruano, que alberga la cuarta comunidad nisei más grande del mundo, no ha salido siquiera un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores. En realidad, Japón solicitó a dedo la ayuda de Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Reino Unido y EE.UU.

El resultado de uno de los 5 mayores terremotos de los últimos 100 años al cierre: 3,373 muertes oficializadas dentro un estimado que supera los 10,000 decesos, 4’400,000 viviendas afectadas, más de 73 réplicas registradas (una superior a los 7º Richter) y la crisis nuclear de Fukushima, en las plantas de Daiichi y Daini.

Los generadores diesel de dichas plantas nucleares, fundamentales para mantener el sistema de refrigeración de los reactores, fueron desactivados por el tsunami, causando recalentamiento y la fundición parcial de dos reactores de la planta Daiichi, llevando los niveles de radiación a mil veces por encima de lo normal dentro de la planta, y 8 veces fuera de ella.

Ampliar imagen

Más de 73 réplicas se han registrado tras el sismo inicial. La mayor fue de 70 Richter.

“La falla de la central nuclear no se debió al terremoto en sí”, señala el especialista en energía nuclear, Rolando Páucar, presidente del Instituto de Investigaciones para la Energía y el Desarrollo (IIED): “Pero la prevención no contó con el problema del tsunami”. Tras ello, al menos 170 personas ya sufrieron la exposición a la radioactividad.

La excesiva confianza japonesa en sus barreras marítimas fue, en gran parte, la causa del desastre. El esquema los llevó a instalar las plantas nucleares al nivel del mar y, al pasar el tsunami sobre las barreras, las plantas quedaron expuestas y el sistema de refrigeración fue afectado. “Por suerte, la fuga de material radioactivo hacia la atmósfera está controlada, pero existe una posibilidad de fuga”. De momento, se ha realizado la evacuación hasta en 20 kilómetros de la locación. Pero el cambio de los vientos hacia el noreste trae el riesgo de lluvias y nieve con radioactividad diluida para América, como sucedió tras Chernobyl, hace 25 años. Aunque no hay riesgo humano.

MARETAZO TRANSOCEÁNICO

El desastre japonés desató la alarma en la costa oeste del Océano Pacífico y en el país el nivel de alerta puso las 6:00 p.m. del viernes 11 como punto de cuidado. La evacuación preventiva en lugares como La Punta, Callao, o Mollendo, Arequipa, fue realizada desde temprano. El tsunami recorrió de extremo a extremo el Pacífico y llegó a la costa norte peruana a partir de las 7:30 p.m.

En Tumbes, la mayor ola alcanzó 1.45 metros, pero al llegar a Lima la altitud no superó los 40 centímetros. Afortunadamente, no existía acá riesgo nuclear. Lima cuenta con la Central Nuclear de Huarangal, localizada en Carabayllo, a 42 km de la capital: un reactor RP-10 con una potencia de 10 megavatios.

“Por su ubicación, un tsunami no sería problema, pero un terremoto mayor a 8º Richter podría ocasionar un LOCA (del inglés ‘Loss of Coolant Accident’, por Accidente por Pérdida de Refrigerante)”, señala Páucar: “El núcleo quedaría descubierto, se fundiría y saldría el material radioactivo al exterior”.

Tres sismos de 9.2º fue lo que Brian Brady, sismólogo norteamericano, predijo para Perú en 1981 (CARETAS 640). Y si bien la teoría predictiva fue descartada por diversos científicos, los más supersticiosos aún esperan el gran terremoto peruano. Pero mientras acá se especulan escenarios, en la Tierra del Sol Naciente, con todos los efectos económicos que la reconstrucción y las pérdidas comerciales implican (más de US$ 180 mil millones), la pesadilla es el escenario que recién ha empezado. (Thor Morante)


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista