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Opinión La ONU interviene militarmente en Libia para frenar a Gadafi.

Cazador Cazado

Gadafi decidió terminar con la rebelión de sus opositores a sangre y fuego. Todo tipo de fuego, incluyendo el de artillería, el de sus barcos de guerra y el de sus aviones. La contraofensiva logró desalojar a la desordenada rebelión de algunas ciudades que habían capturado y comenzar el avance hacia el este del país hacia Benghazi, ciudad convertida en sede del Consejo formado por los rebeldes. Gadafi declaró que sus tropas entrarían a Benghazi e irían casa por casa y habitación por habitación para eliminar a los rebeldes.

El 17 de marzo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución autorizando el uso de la fuerza militar para establecer una zona de exclusión aérea y proteger a la población civil. La resolución contó con el apoyo de la Liga de los Estados Árabes y con la abstención de Rusia, China, Brasil y Alemania. Francia encabezó los bombardeos, que fueron seguidos por Gran Bretaña y Estados Unidos desde buques en el Mediterráneo. Hubo énfasis en señalar que no se produciría una intervención con tropas sobre el terreno y se alentaba la unificación de la oposición libia para pasarle la conducción lo más pronto posible. Se creó, de esta forma, una compleja situación mundial, con ramificaciones hasta la posible intervención de la OTAN y el efecto de esta intervención en el explosivo mundo árabe.

EL COMPLEJO TEJIDO SOCIAL LIBIO

La intervención militar internacional también deja abierta la interrogante sobre el futuro de Libia. El país norafricano y productor de petróleo se caracteriza por una compleja trama social basada en tribus con las cuales Gadafi ha establecido alianzas para consolidar su dictadura en las últimas cuatro décadas.

Existen en Libia 140 tribus, familias o clanes, de las cuales 30 poseen influencia política. De las tribus, las más importantes son Qadadhifa –a la cual pertenece Gadafi– y Magarha y Warfallah, que han sido aliadas a ellas. El resto se encuentran subordinadas en mayor o menor grado. Durante la monarquía depuesta por Gadafi en 1969, las tribus dominantes eran las de la región Cyrenaica, donde se ubica Benghazi, las cuales han sido sometidas durante los 42 años de su gobierno, de ahí que el centro de la revuelta se ubica en esa zona.

Entre las principales tribus, Gadafi ha logrado mantener inestables alianzas asignándoles las posiciones más importantes en las fuerzas armadas, la policía y los organismos de inteligencia. Se cita como muestra de las maniobras de Gadafi, en relación con el Ejército, la designación del miembro de una tribu al mando de la artillería y al miembro de otra tribu como el responsable de las municiones.

La subsistencia de los vínculos tribales se explica en gran parte por la destrucción de todas las organizaciones que conocemos como la “sociedad civil”, pues ellas son objeto de sospecha por parte del sistema creado por Gadafi. Para reforzar éste, en la década de los 80, creó el Comité del Movimiento Revolucionario con el objeto de eliminar toda oposición. El resultado ha sido que los individuos se han replegado, como defensa, en los vínculos tribales y familiares o de clanes. Cabe señalar que, producida la sublevación espontánea de los grupos en Libia y su represión violenta por parte del gobierno, la tribu Warfalla se opuso al trato concedido por el gobierno a la revuelta.

La atomización de la realidad política libia explica la escasa importancia de los aspectos jurídicos e institucionales. En ese marco general, resulta difícil saber qué pasará en Libia en caso del derrocamiento de Gadafi, y si la guerra civil no se prolongará en una fratricida guerra tribal que sumerja al productor de petróleo en el caos y el fraccionamiento del territorio. (Escribe: Luis F. Jiménez)


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