Entrevistas La intensa experiencia vital de la tres veces coronada reina de belleza.
Las Siete Vidas de Olga Zumarán
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“Mi padre no quería que saliera con nadie. El quería que yo tuviese una carrera antes que un novio. Eso solo se logra estudiando”, decía. |
Cuando apareció Olga Zumarán (49) en el restaurante Costa Verde, buscándome entre las mesas para almorzar y entrevistarla, los ojos de los comensales, sobre todo los de los hombres, se hicieron más grandes por la sorpresa, agudizando sus miradas ante su anatomía restallante. Yo no fui la excepción y su belleza me impactó. Raúl Modenesi (sonrisa de oreja a oreja) salió disparado para saludarla. Cuando todo se calmó y entramos en materia caí en la cuenta de lo insólito de su pluralidad vital, ya que Olga Zumarán (así las conté una a una) había tenido “siete vidas” compactas y absolutamente diferentes entre sí. No es ésta una entrevista basada en su triple corona como reina de belleza, pues esta faceta se diluye y entremezcla con otras vidas opuestas como la adolescente domeñada por el padre, la mujer asediada por los millonarios, la sicóloga en funciones o la enfermera constante en un cáncer terminal por citar algunas. No perdamos tiempo. Vayamos con ella.–¿Los comienzos de sus múltiples vidas?
–Nací en Lima, en Barranco. Mi padre, José Zumarán, era un ingeniero militar nacido en Arequipa (Mollendo) y mi madre, Socorro Burga, nació en Iquitos. Estudié en el colegio de monjas francesas San José de Cluny. Tengo dos hermanos mayores del primer matrimonio de mi madre y yo soy la mayor de su segundo matrimonio. Toda mi infancia y adolescencia estuvo presidida por los consejos educativos de mi padre, que siempre ha sido un excelente padre para mí, aunque muy estricto.