Elecciones 2011 El APRA está entre los pocos que pueden controlar votos. Ahora son claves.
El Baile del Endose
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Pastor y Del Castillo ven con alergia el retorno del fujimorismo a Palacio. Apristas calculan que voto con consigna sería al menos de 3%. |
En medio de la inestabilidad del voto y un final que se promete apretado como ninguno, cobran importancia determinante los sufragios que se pueden endosar. ¿Qué agrupaciones presentan listas parlamentarias y no tienen candidato presidencial? Las tres más saltantes son el APRA, Cambio Radical y Fuerza Social. De estas solo la primera tiene una historia de voto disciplinado.
Las últimas encuestas que se pudieron publicar por ley le asignan a la lista aprista un promedio de 8% de intención de voto, que en votos válidos puede significar un poco más del 10%. Unos 19 congresistas, aproximadamente.
Tales proyecciones guardan cierta correspondencia con los resultados obtenidos por el APRA en las elecciones regionales del año pasado, cuando a pesar del triste resultado en términos de captura de presidencias, pues solo se quedaron con La Libertad, sumaron el 10.5% de los votos válidos en todo el país. Porcentajes lejanos, por cierto, a los de las elecciones regionales del 2002 (24%) y 2006 (18%).
La dirigencia se viene reuniendo en los últimos días. Calculan que pueden endosar al menos un 3% de los votos y en ese caso las instrucciones serían impartidas por “redes no virtuales”.
El lunes 4 decidieron que no sería anunciado ningún apoyo específico para la primera vuelta. Pero, como casi siempre ocurre con Alfonso Ugarte, la figura no es tan simple. Un influyente sector del partido considera que, si tienen en las manos una importante carta para bloquear el paso de Keiko Fujimori a la segunda vuelta, deben ponerla sobre la mesa. O debajo.
Buena parte de la prensa acusó al APRA de tener una alianza con el fujimorismo durante los cinco años. Pero lo que ocurrió en buena medida fue la búsqueda de un entendimiento parlamentario para llevar la fiesta, y el modelo, en paz. De ahí a pensar que líderes como Mauricio Mulder, Mercedes Cabanillas y Jorge del Castillo vean con buenos ojos el retorno de una Fujimori a Palacio, hay un muy buen trecho.
El dilema siguiente es escoger entre Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski, pues no es ningún secreto que una cantidad de “compañeros”, como Carlos Arana, se inclinaron luego de la renuncia de Mercedes Aráoz a la encogida opción de Luis Castañeda.
Descartar a Toledo parecería evidente. El ex presidente ha basado buena parte de su candidatura en venderse como el opositor a Alan García (cosa que a su vez hizo García con Toledo en el 2006). Más recientemente ha pretendido diferenciar al “pueblo aprista” del mandatario, pero el cortejo suena más falso que el de Ollanta Humala.
El martes 5 volvió a invocar al APRA para “salvar la democracia” y dijo que, a pesar de las diferencias, “nunca diré que es un régimen autoritario o dictatorial”. Mulder había dicho minutos antes que “Toledo es una persona que hace todos los esfuerzos porque no votemos por él, sigue agrediendo al gobierno e insultando”.
Kuczynski, mientras tanto, terció en la red. “Alejandro: Le has dado duro al APRA y hoy desesperado pides sus votos”, twitteó. “Los peruanos que quieren democracia saben qué hacer”.
Y ocurre que a pesar de eso PPK no las tiene todas consigo. Un aprista muy amigo de Alan García, el publicista Hugo Otero, es un importante consejero ad honorem del candidato, quien además ha reconocido con más hidalguía los puntos positivos del gobierno que termina. Pero la estrecha alianza que el ex premier mantiene con el alcalde de Trujillo, César Acuña, enemigo jurado de los apristas y el principal responsable del fin de su histórica hegemonía en el norte del país, convierten al bloque de PPK en un sapo difícil de deglutir. Paradójicamente, y según las encuestas, el endose norteño de Acuña y Yehude Simon no ha sido muy significativo para el “gringo”.
Como fuera, lo más probable es que los apristas tomen una decisión basados en las tendencias que se registren no oficialmente en los próximos días. El voto que puedan controlar irá a quien tenga más probabilidades. Así tienen más credibilidad como definidores.
Además, y a juzgar por las declaraciones de José Barba de Cambio Radical, es probable que el fujimorismo busque una vía de comunicación con las huestes de Álex Kouri. El ex presidente regional del Callao encabeza esa lista. Aunque las últimas encuestas ponían a CR por debajo de la valla electoral, en alrededor de 4%, Kouri controla un cantón chalaco que ahora sería especialmente significativo. Es probable que el voto de Fuerza Social –menos del 2% de intención en los últimos sondeos publicados– se divida entre Toledo y Humala.
En las últimas elecciones regionales participaron casi 19.6 millones de electores. Los votos blancos y nulos suelen sumar un promedio de 15% en las elecciones generales. Así, solo tres puntos de votos válidos equivalen a casi medio millón de sufragios.
Su valor se hace más evidente si se toma en cuenta que, en el 2006, Alan García le ganó a Lourdes Flores el pase a la segunda vuelta por 62,578 votos. En los comicios del 2001 García había superado a Flores por 156,204 votos. La democracia peruana termina siendo atómica. (Enrique Chávez)