Entrevistas Arqueólogo Carlos del Águila, Director General del Centro Cultural de San Marcos, y la elevada querencia por el pasado.
El Vuelo Del Águila
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“Desde los 14 años sabía que quería ser arqueólogo. Era coleccionista de cajetillas vacías, chapitas, cromos, de cualquier cosa”. |
Los fantasmas de la Historia se esconden mimetizándose con las venerables piedras de la Casona de San Marcos. Es éste hoy uno de los monumentos más bellos que existen de la antigua Lima virreinal. Fue fundada como noviciado jesuítico en 1605 para convertirse, a lo largo del tiempo, en sede central de la universidad de San Marcos. En ella se realizó el primer Congreso Constituyente del Perú en la época de la Independencia. La Casona ante tanto devenir lleno de trajines históricos acabó envejecida y deteriorada. La Agencia Española de Cooperación Internacional y el Instituto Nacional de Cultura suscribieron un convenio Perú-España para conseguir la restauración del complejo arquitectónico adecuándolo como espacio dedicado a la cultura, investigación y creación artísticas. Hoy es el Centro Cultural de San Marcos, cuyo Director General es Carlos del Águila (44), ilustre arqueólogo y hombre de vida intensa y totalmente eficaz al servicio de la cultura. Nos reunimos en el restaurante Costa Verde y encuentro frente a mí a un hombre muy agradable y simpático con una casi permanente sonrisa a flor de labios. Él es un vademécum viviente de lo que representa el espíritu sanmarquino. Entendámoslo. Ilustrémonos. Veamos todo lo que él nos puede decir:–¿Quién es usted?
–Nací el 2 de marzo de 1967, luego tengo ahora 44 años. Mi padre es médico, charapa y mi madre limeña mazamorrera de Barrios Altos. Pertenezco por tanto a una clase media situada justo en el fiel de la balanza, ya que no es clase media alta ni baja. Viví en Pueblo Libre y Surco junto a 5 hermanos hasta los 17 años. Desde los 14 años sabía que quería ser arqueólogo.