
Hijo de torero, Juan Carlos Cubas está seguro de vencer en el ruedo y en la vida.
¿Vencer o Morir?
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Desde niño vivió el ambiente taurino en casa, a donde llegaban los amigos toreros de su padre. |
Juan Carlos Cubas (24) lleva ya 10 años metido en el mundo del toro. Se fue a México a los 14 años para ingresar a una escuela taurina y desde entonces ha llovido mucho, ya que ha tenido una vida agridulce cimentada por grandes triunfos (ha salido 4 veces por la puerta grande de Acho) contrapuestos a bajones profesionales pasajeros. No lo conocía personalmente, así que cuando quedamos citados para esta entrevista en el restaurante Costa Verde me encontré con un muchacho lleno de una gran humildad y muchos sueños por realizar. Humilde no bajo la acepción de la falta de recursos económicos, sino porque él es la antinomia de la soberbia. Modesto. Afable. Muy educadito. Se considera “una persona perseverante y de lucha que ha aprendido mucho de los errores cometidos en el pasado”, aunque no se arrepiente de esos errores “porque gracias a ellos he podido madurar en la vida y en la profesión”. Se le ve muy tranquilo, sin embargo yo percibo las inmensas ganas de torear que le recorren el cuerpo como alambres de alto voltaje. Algo está naciendo dentro de él, quizás una nueva vida taurina signada por el abandono mental de los sufrimientos pasados. Hambre de triunfo. ¿Vencer o morir? A mí me parece patética esta disyuntiva. Veamos lo que él piensa:–Cuénteme sobre sus orígenes.
–Nací en Huancayo, pues llevaron a mi madre a dar a luz allí desde Pampas, en donde vivían mis padres. Mi madre es de este pueblito perteneciente a Huancavelica, aunque está cerca de Huancayo. Es un pueblito típico serrano con su plaza de armas y su iglesia correspondiente y un par de calles principales, y yo vivía muy cerca de la Plaza de Armas. Allí transcurrió mi infancia y allí se quedó mi corazón para siempre, porque fue una época maravillosa de mi vida. Un grupo de amigos pampinos y yo…