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Actualidad La racionalización legislativa impulsada por Santiago Fujimori.

Achica Leyes

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Son 16,650 leyes declaradas no vigentes, la mitad del número total. Luego vendrá el proceso de sistematización en 43 materias de las que sí lo están, lo que debería terminar en otro drástico recorte.

Se podría pensar que el orden reina meticuloso en la biblioteca y el jardín de Santiago Fujimori. El congresista saliente se ha dedicado en los últimos años a una tarea no emprendida en más de un siglo: el ordenamiento del mar legislativo nacional.

No es un proceso ornamental. Son 16,650 leyes que deben ser declaradas “no vigentes” por el Parlamento. Hay allí infinitas posibilidades de confusión, contradicción y redundancia. Ya fueron aprobados cuatro listados que suman el 43.7% del total de leyes. En camino viene una quinta lista.

Al mismo tiempo, Fujimori señala que se pone en marcha “la segunda etapa, que es de sistematización de las 16,312 leyes vigentes. Serán clasificadas en 43 materias”.

Advierte que sobre un mismo tema puede haber 100 normas distintas. “La integración debe dar paso a una reducción para quedar en total con 3 mil o 4 mil normas”. Todas podrán ser accedidas al toque de un click, con un software similar al que se implementó en España.

Fujimori calcula que al próximo Congreso le tomará “unos tres años” completar el proceso. “Argentina lo comenzó pero se estancó en la etapa de la sistematización. Hay avances en Ecuador, Chile, Colombia, Canadá e Italia”.

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La comisión especial que él preside ya tiene lista una propuesta para modificar el reglamento con miras a mejorar la calidad legislativa. En este último lustro se han expedido más de mil leyes.

“Si tenemos un Congreso que te da leyes tomando en cuenta la cantidad y no la calidad, vamos a tener el mismo problema”, advierte. “Expiden leyes que dicen ‘deróguese todo aquello que se oponga a la presente ley’. No se hace estudio de impacto legislativo. No se sabe si ya hay legislación sobre la materia. Dicen que el proyecto de ley no irrogará costos al Estado pero no dice en qué lo va a beneficiar. Debe quedar claro si ese beneficio va a superar el presupuesto de su implementación”.

Añade que el Congreso legisla sobre cuestiones administrativas que no son genéricas y permanentes, características centrales de las leyes. “Un crédito suplementario, por ejemplo, se tiene que dar por ley, cuando debería sencillamente existir la categoría de resoluciones administrativas”.

La comisión especial ya presentó al pleno del Congreso una propuesta para modificar el reglamento del mismo y que incluye los requisitos mencionados para presentar proyectos de ley. Fujimori espera que se comience a discutir esta semana para su aprobación antes del final de la legislatura. Cree que el siguiente paso de la racionalización parlamentaria será que el Congreso haga el seguimiento de las leyes que promulga. “Saber si se aplica bien o mal y qué resultados produjo”. Así, considera, habrá más cuidado antes de ponerse a legislar.

Simplificación es la palabra clave. Fue el mantra repetido por la primera tecnocracia de la década de los 90 en la que destacaron Jaime Yoshiyama y el propio Santiago Fujimori.

Antes de participar en el día a día de la campaña de su sobrina Keiko, el discreto Fujimori prefirió continuar en este proceso que, dice, fue pensado a principios de los 90. Los planes quedaron truncos luego que Vladimiro Montesinos se libró de esa tecnocracia encargada de las llamadas reformas de primera generación.

Santiago Fujimori quedó fuera del próximo parlamento. La bancada naranja, y el Congreso en general, tienen ahora la responsabilidad de continuar con estos cambios indispensables para hacer del Legislativo un poder más eficiente y más respetable a los ojos del atribulado electorado peruano. (Enrique Chávez)


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