Obituario Carlos Eduardo Zavaleta y las claves de su proceso creativo.
El Adiós de Zavaleta
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Supo habitar los terrenos del cuento, pero también la novela. Zavaleta en sus predios creativos. |
Cuentista descollante, Carlos Eduardo Zavaleta falleció el pasado 26 de abril dejando un rico legado bibliográfico compuesto, entre muchas otras obras, de
El Cristo Villenas, Los Íngar o Huérfano de mujer. En una entrevista aún inédita, el escritor explicaría que la vorágine de su proceso creativo podía despertarlo de madrugada con una idea a la que le urgía ser plasmada sobre el papel. “Cuando tengo el tema principal aquí”, diría señalándose el lunar a un lado de la frente, “ya me es más fácil desarrollarlo verbalmente; ya luego vienen los temas secundarios que aparecen como árboles pequeños que rodean al gran árbol central”.
Sobre la supuesta inspiración de las musas, Zavaleta sería tajante en negarla: “¡Nada! La cosa se presenta de pronto, un relámpago de luz dentro de la oscuridad, uno mira un retrato, conoce a alguien y de pronto hay un elemento como Cortázar lo describe muy bien, un elemento central co-a-gu-lan-te que va a hacer que otras especies de limaduras de hierro sean atraídas por ese imán central, puede ser una persona, una planta, un paisaje, o sea que ahí hay un ingrediente inconsciente que es importante, algo profundo, nebuloso, que se presenta y todavía no tiene toda la forma como para dibujarlo y pintarlo”. Para no olvidar. (MDP)