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Actualidad En las campañas se prueban nuevos accesorios. Hernando de Soto es el primer jale del fujimorismo y revive al Perro del Hortelano.

Gorras y Viseras

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El viernes 29, Humala estuvo con los representantes de la industria farmacéutica discutiendo los precios de medicinas oncológicas.

La campaña de Keiko Fujimori busca su otro sendero. El economista Hernando de Soto se presentó como el nuevo “jale” en el equipo de Fuerza 2011 y su incorporación fue bien aprovechada por la candidata, que se presentó junto a él en programas de televisión y eventos proselitistas.

Son los días en los que Fujimori y Ollanta Humala buscan caras nuevas para refrescar sus complicadas candidaturas. Ahora que Mario Vargas Llosa optó por apoyar al nacionalista, muchos recuerdan el altisonante final de su amistad con De Soto, que en su momento se alineó con Alberto Fujimori.

Ahora el reconocido economista ha puesto sobre la mesa el concepto fuerza desarrollado en su Instituto Libertad y Democracia (ILD): titulación.

En un recorrido por Comas explicó que en tres años todo el país podría estar titulado. “Del momento que un grupo indígena tiene su reconocimiento y está articulado no solo de forma política sino de forma empresarial, pueden hacer todos los contratos que quieren, tal como lo requieren ellos en Loreto, Amazonas o donde sea y no como se lo dice Lima”, explicó. “Esto es lo que es una economía de mercado, cada cual decide cómo hacer las cosas porque el Estado les da ese reconocimiento, instrumentos legales con los cuales pueden negociar y aprovechar su riqueza”.

Keiko Fujimori añadió que “en las comunidades nativas muchos de los linderos ya están especificados. Lo que falta hacer es la titulación”.

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EL VUELTO DEL HORTELANO

La inclusión de De Soto es un importante primer paso en la apertura de cancha que requiere urgentemente la candidatura de Fujimori. Él también asistió a Alberto Fujimori cuando accedió al poder de manera sorpresiva, igual que otros personajes como Javier Pérez de Cuéllar, que cerraron filas para sacar adelante al país en una situación incierta.

De Soto señala que en enero de 1992 le advirtió al entonces presidente de las corruptelas de Vladimiro Montesinos. Al no ser escuchado, recuerda, abandonó el gobierno. Por eso llama la atención que meses después, en mayo de ese año durante la reunión de la OEA en Bahamas, reapareciera para ayudar a Fujimori a limpiar el estropicio del autogolpe.

Hoy, De Soto califica a Fujimori padre de “dictador abusivo” que “paga sus culpas” y diferencia a la hija. “Si en el Perú todo fuera genética estaríamos perdidos”, dijo entrevistado por El Comercio, y puso a Isaac Humala como otro ejemplo equívoco de lo que constituiría un ADN autoritario.

“No es nadie para juzgar ni calificar a los padres ni de la candidata ni de mi familia. Respetos guardan respetos”, respondió el candidato Ollanta Humala a su regreso de Cajamarca.

De Soto recordó que varios elementos del Partido Nacionalista también lo buscaron en los últimos años pero se decidió por Fujimori, porque ella adoptó las ideas del ILD.

Se trata de un interesante ángulo del debate electoral. El celebrado economista tiene todavía huesos por roer en su propio país. El martes 3, la vicepresidenta de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Daysi Zapata, criticó su designación. “De Soto no puede hablar ni opinar por los pueblos indígenas porque nosotros tomamos toda decisión en asamblea. No conoce nuestra idiosincrasia”.

Cuando, en el contexto de la tragedia de Bagua, De Soto presentó el documental “El Misterio del Capital de los Indígenas Amazónicos”, tuvo entre sus críticos más duros a los antropólogos Margarita Benavides y Alberto Chirif, para quienes era “suficientemente claro que Hernando de Soto es el inspirador del planteamiento del perro del hortelano expuesto por el presidente García. La diferencia es solo de estilo. Mientras éste se lanzó al tema con una propuesta agresiva desde la metáfora, que causó la indignación de muchos indígenas que rechazaron ser calificados de perros, aquél ha montado un espectáculo, con Bobby y otros indígenas traídos del Norte, con la intención de demostrar que la propiedad colectiva no es verdadera propiedad y que además constituye un freno para el progreso y la superación de la pobreza”.

A De Soto lo llamó la propia candidata, que se ha preocupado en reclutar a otras figuras que serán anunciadas los próximos días. Es parte del ADN de una organización con particular funcionamiento.

DUPLA PILOTO

La dupla que maneja la campaña es la que componen Jaime Yoshiyama y José Chlimper. Curiosamente, ambos no tienen un enfoque exactamente “albertista”. El martes 3, el segundo admitió que la candidata cometió un error cuando, en su mitin de cierre de campaña en la primera vuelta le pidió al público que aplaudiera para que se “escuche hasta la Diroes”. “Tuvo un gesto donde se confundió como futura jefe de Estado”, reconoció. Para una influyente fuente, “digamos que a Chlimper le importa muy poco lo que puedan decir de él en Ate”.

Es conocido también el pragmatismo de Yoshiyama. Su retorno al redil como jefe de campaña tiene detrás una suerte de mensaje subliminal: si me hubieran hecho caso, el gobierno de Fujimori no hubiera terminado tan mal. Su autonomía ha llegado al punto de lograr separar a Santiago Fujimori de las decisiones principales de la campaña.

El alejamiento del tío de la candidata ha sido motivo de especulaciones. Y el propio congresista no suele ser extrovertido para comunicar las razones. Pero en la tienda naranja se conoce que Santiago le recrimina amargamente a Yoshiyama por su primer “exilio” del gobierno en los noventa, y le increpa haberse aliado entonces con Vladimiro Montesinos para sacarlo del camino.

Del mismo modo, ya es sabido que la renuncia de Carlos Raffo también se originó en las diferencias con Yoshiyama y su equipo de trabajo (ver nota principal de Mar de Fondo). Y la candidata no dudó en dejarlo ir.

Un enterado observador apunta que “Raffo, que ha convivido amicalmente con ella desde los 25 años, no es consciente del proceso de independencia de sus afectos en relación con sus responsabilidades. Eso le viene de herencia familiar. El padre siempre fue bastante frío. Ella es la candidata y ella es la que decide”.

Esta y otras veces, como en recientes encontrones con Rafael Rey y Martha Chávez, decidió apoyar a sus lugartenientes de campaña. Yoshiyama y Chlimper suelen reunirse los dos solos y, en ocasiones, con la candidata. Todos los demás actores son satélites de esa estructura calificada como de “agotador compartimentaje”.

Yoshiyama articuló un equipo de encuestas con profesionales vinculados a la UNI, que es de donde él proviene. Cada diez días es encargada una encuesta nacional a la que solo acceden él, Chlimper y la propia candidata. El resto de colaboradores se mantiene a oscuras. (Enrique Chávez)


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