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Entrevistas Para líder aprista Luis Gonzales Posada, en el próximo Parlamento perdió el centro y ganaron los extremos.

El Congreso Que se Viene

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Al pie de Bolívar. Según el parlamentario saliente, la bancada humalista ejerció su oposición en el caso del TLC y las reformas constitucionales.

Es uno de los pocos políticos apristas que al término del segundo gobierno de Alan García mantiene una imagen de seriedad y respeto, quizá porque evitó el desgaste de una nueva candidatura al Congreso o porque esta vez no le fue encargada una cartera ministerial. Con autoridad moral, conmina a los dirigentes del APRA, a dar razones por la debacle que enfrenta el partido con más historia del Perú, pero encuentra también, que el gobierno que termina, deja logros extraordinarios y algunas derrotas, “como todos” y sostiene que hay una razón fundamental para pensar que el futuro de su partido seguirá siendo con Alan García a la cabeza.

–¿Cómo ve el próximo Parlamento? Habrá pequeñas bancadas escindidas del grupo con el que llegaron.
–Actualmente hay 8 agrupaciones, el próximo Congreso va a tener 12 ó 14 grupos. Yo espero que puedan trabajar. Va a ser muy difícil el manejo, porque entre otras razones, se está dando una situación muy complicada, los dos grupos antagónicos están liderando. El centro, que tamiza las situaciones, ha quedado desplazado. Hay peligro de colisión, eso puede terminar en una explosión política si no se recuperan las buenas formas, si no se entiende que gobernar es conceder, rectificar, avanzar concertadamente. El Perú está de por medio y nadie tiene derecho de socavar su futuro.

–¿Cree que la gobernabilidad podría estar en peligro?
–El sistema tiene balances para evitar abusos y no creo que nadie quiera suicidarse políticamente.

–¿Si fuera Fujimori la presidenta, estaría en problemas con la bancada nacionalista como la más grande?
–Yo creo que sí, porque va a haber un enfrentamiento muy duro y una gran amargura del perdedor.

–¿La misma figura se daría en caso que Humala sea el presidente, respecto a la bancada fujimorista?
–Depende de cómo se mueva Humala en caso que gane. Si hace del poder un ejercicio de venganza, si utiliza las “barras bravas”, habría un gran enfrentamiento.

–¿Cómo juzgará la historia la labor del Congreso en el segundo gobierno aprista?
–Ha habido líneas de concertación que han hecho posible llegar a acuerdos razonables en temas básicos. Ha sido complicado cuando había sectarismo o determinación política premeditada, pero en temas sustantivos como el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, este Congreso votó fuertemente a favor, y eso demostró la calidad reflexiva de los legisladores.

–La bancada nacionalista sí se opuso, ¿cree que ha hecho una labor obstruccionista?
–Sí, en dos puntos, en el TLC y sumamente obstruccionista en reformas constitucionales porque pensaban que no podía haber reformas parciales de la Constitución, querían la derogatoria de la actual. Eso impidió cambios fundamentales, como volver al Senado, lo que nosotros consideramos un punto de equilibrio. En cuanto a las leyes normales, el Congreso se manejó bien. Un 90% de las normas fueron concertadas, incluyendo a los nacionalistas. Luego, puedo anotar que hicieron algunos esfuerzos fallidos para sacar ministros, pero nunca tuvieron la votación necesaria. En esa época el nacionalismo era radical, no es el de ahora que trata de concertar. Han pasado del mensaje duro que los llevó a la nada, a un mensaje mucho más amplio.

–Pero leyes muy importantes no se han dado.
–No hemos podido hacer la reforma constitucional, porque la bancada nacionalista se oponía y, en este caso, también la bancada fujimorista, ellos no quieren la doble Cámara porque fueron los creadores del Congreso unicameral. Estuvimos atrapados entre dos fuegos en ese tema. Pero hemos dado muy buenas leyes, en descentralización, aseguramiento universal de salud, es un listado largo. No ha habido violencia, ni ministros que han caído, ni grandes crisis. Solo pequeños escándalos, que no han afectado la unidad corporativa del Congreso, que es una institución que la gente no entiende bien.

–A su vez, la bancada aprista perdió su tradicional disciplina.
–En lo sustantivo, en algunos temas, sobre todo al final, ha habido algunos desacuerdos, como en la “Ley Oviedo”, con la que algunos de nosotros estábamos totalmente en contra. No ha habido coherencia, no solo entre nosotros, sino con el Presidente de la República que observó la ley. Pero la bancada aprista ha sido muy firme en defender las grandes reformas, muy sólida en defender a todos los ministros.

–La reforma de la Caja de Pensión Policial Militar y eliminación de la cédula viva el año pasado fue otro importante punto discrepante con el Ejecutivo.
–Nosotros recibimos del gabinete Velásquez Quesquén un paquete de medidas con el que manifestamos inmediatamente nuestra discrepancia, porque se pretendía cerrar dos años las escuelas militares y policiales, sin ningún sentido, y manejar de manera independiente el tema de la cédula viva. Después de varias reuniones con Velásquez y la ministra de Economía, Mercedes Aráoz, finalmente se impuso la cordura. Planteamos que se hiciera un estudio a fondo, con especialistas independientes, para saber en qué situación está la Caja y qué se puede hacer. No se puede tomar medidas aisladas. La Caja nació mal, a eso se suma que estuvo sometida a un saqueo espantoso durante diez años y discusiones sobre a cuánto asciende la deuda del Estado. Creo que se hizo lo sensato, el Ejecutivo nos escuchó.

–¿Qué opinión le merecen el paquete de leyes sobre “el perro del hortelano”?
–Se han dado muchas leyes para darle velocidad a un Estado grasoso y lento como las de silencio administrativo o en descentralización. Lo que generó el problema es el intento de poner en valor las tierras de la selva y ocurrieron los sucesos que todos conocemos. No hubo mala intención. Eran tierras degradadas, taladas, quemadas, que no sirven para nada. Se les dijo, vamos a traer capitales, los beneficios van a ser para ustedes.

–¿Quién tiene la responsabilidad política por la tragedia de Bagua, Yehude Simon, Mercedes Cabanillas?
–Sería injusto, si pecaron, fue por exceso de precaución. Puedo tener discrepancias con Mercedes Cabanillas, pero tiene calidad humana, sería injusto culparla. La he visto dolida por los sucesos.

–¿Cuánto impactó en el gobierno el escándalo de los “petroaudios”?
–Fue muy duro, porque proyectó la imagen de una gestión oscura, sórdida, incompatible con la labor del Estado. Se levantó una sospecha que afectó al gobierno aprista en su conjunto. Hasta el día de hoy no está demostrado ningún hecho irregular. Está judicializado y será el Poder Judicial el que lo resuelva.

–¿Qué opina sobre el pedido de la saliente Fiscal de la Nación en la investigación a Jorge del Castillo?
–He escuchado decir a Jorge del Castillo que no tiene problema en que se levante su secreto bancario. Es una voluntad personal.

–Es uno de los responsables o una víctima.
–Yo diría que es protagonista de un hecho, él es el más interesado en dilucidarlo. Lo acusan de promover una ley que no presentó y que el Congreso no aprobó.

–Para mucha gente eso ha sido un indicador de que la corrupción es un mal inevitable en un gobierno aprista.
–Es que tuvo un efecto devastador sobre nosotros, no lo debemos ocultar. Si se pudiera volver atrás, Del Castillo y otros no hubieran tomado ningún contacto con esa persona.

–¿Es una de las razones de la debacle del Apra?
–El Apra tiene que poner coto a sus problemas, a las reelecciones sucesivas de los cargos públicos de congresistas, presidentes regionales, alcaldes. La reelección provoca que un congresista que llega empiece a pensar en su ella, en hacer nudos políticos que reviertan en beneficio personal. Debemos descentralizar el partido, volver a los orígenes del partido-escuela con activismo social. Esa marza que hemos recibido no podemos esconderla debajo de la alfombra. Tenemos que relanzar políticamente el partido, esa es la tarea del Apra.

–La crisis llegó al punto que no pusieron candidatos a la alcaldía de Lima ni para la presidencia.
–Eso fue lastimoso, la dirigencia tendrá que responder. Anunciamos a un candidato, lo retiramos, una segunda vez, igual. Mi evaluación es que la dirigencia estuvo en off side. Estas disputas internas entre legisladores apristas y nuestra candidata fueron catastróficas para el partido. El mensaje en último momento, de apoyar a Kuczynski, no se conoció, evidentemente no lo obedecimos, yo voté por Castañeda. El Apra está en una crisis de fragilidad extrema, tenemos que superarla, ¿cuándo se ha visto que el partido lance una directiva y sus militantes no la respeten?, pero fue una directiva dada entre gallos y media noche, en un comunicado contradicho por el presidente de la dirección política.

–¿Por qué no fue llamado a ocupar ningún ministerio? ¿Ha tenido diferencias con el Presidente?
–Yo lo respeto y lo quiero mucho, pero sí, con Alan hemos tenido algunas diferencias, es natural, pero los objetivos superiores son los que nos anudan. Es un hombre que ha rectificado muchos actos de su vida y lo ha hecho a pecho abierto. Cualquier diferencia ha quedado superada por las partes, es una política sana.

–¿El futuro del Apra es con Alan García a la cabeza?
–Definitivamente sí, miremos las encuestas, 37% de aprobación para Alan, y ¿cuánto tiene el partido? Eso significa que en este largo ferrocarril, los vagones se despegaron de la locomotora.

–O que la locomotora se fue sin jalar los vagones.
–Quizá se desenganchó, en el próximo congreso aprista habrá autocrítica y todos tendremos que buscar lo mejor para el partido. Si eso significa renunciar, hay que hacerlo. (Entrevista: Zenaida Solis)


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