Fotografía Identidad esquiva, reinvenciones de obras pictóricas clásicas y geografías de viejas batallas a cargo de Roberto Huarcaya.
La Cholalisa
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Gioconda nacional. Socióloga Jendy Mamani y Puno como telón de fondo. La muestra va desde el 9 de junio. |
En los propios ambientes de la escuela de fotografía que él dirige, Roberto Huarcaya presentará desde el próximo 9 de junio el resultado del proyecto que viene gestando desde hace tres años y que nace de esa sensación suya de vivir en una Lima “compleja, mixta, descentrada, desigual, clasista y racista”. Percepción poco halagüeña, pero bastante certera, esta visión de la capital lo ha llevado a plantear una exposición donde el tema del conflicto parece ser el hilo conductor. Conflicto que está presente en las tres series de las que consta la muestra, una de las cuales está integrada por esa especie de
remake de obras maestras de la pintura renacentista que buscan mostrar la visión que el artista tiene del Perú.
Allí está, por ejemplo, el narcisismo limeño que le da la espalda al país en la recreación de la célebre obra de Caravaggio. Allí está también el orgullo andino representado en esa Gioconda puneña que lejos del enigma tiene como protagonista a la socióloga ganadora de un certamen de “belleza andina”. Y allí está también la sensualidad selvática en una localísima versión de la obra maestra “Gabrielle d’Estrées y una de sus hermanas”, en la que el objeto de tan inmortal peñizco ya no es un pezón, sino una indiscreta hormiga. Y, claro, la recreación infaltable de “La nave de los locos” de El Bosco, que para el artista representa “ahora más que nunca, este país desgobernado, caótico, casi a la deriva”.