Entrevistas Travesía insólita por la vida de Luis Giampetri, vicepresidente del Perú.
Amor al Mar
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Luis Giampetri nació en Bellavista, Callao, en 1940. Toda su vida ha vivido en La Punta, reconociéndose chalaco “por los cuatro costados”. |
El actual Vicepresidente del Perú, Almirante Luis Giampietri (70), es una figura importante del país de la cual yo sabía muy poco o casi nada. Nos reunimos para hacer la entrevista y en el tiempo que tuvimos de charla en el almuerzo para enfocar los rasgos fundamentales de su carácter y encontrar su humanidad latente, acabamos ligando la mayonesa y hablando sin parar de aficiones comunes, todas ellas inherentes al mar. Y fue así porque estábamos frente al mar, en el restaurante Costa Verde, y éste era el hábitat natural de mi entrevistado y, frente a él, escuchando el fragor constante de las olas y respirando sus humores salutíferos impregnados de yodo se nos abría el alma. Y notábamos su injerencia porque para los dos el mar siempre ha sido un elemento sobrecogedor, lleno de experiencias vitalistas para él y nostálgicas para mí. Lo insólito de esta entrevista es que el Almirante Luis Giampietri haya puesto al servicio de la patria una vida absolutamente plagada de riesgos superados gracias a su constante contacto con el mar. Dejemos que hable este excepcional tritón. –Lógicamente el apellido Giampietri es italiano.De pura cepa. Mi abuelo llegó al Perú a finales de 1800, directamente de Parma, en donde había nacido, exactamente en la localidad de San Ilario D´enza, el pueblo donde se filmó la célebre película sacada de la obra de Giovanni Guareschi “Don Camilo y Peppone”, protagonizada por Fernandel, que hacía el papel de cura del pueblo Don Camilo.
–Y por Gino Cervi que hacía el papel de Peppone, el alcalde comunista del pueblo.
–Dos personajes divertidísimos y una gran película. Mi abuelo y su ambiente están descritos allí y por eso no le extrañará que una vez llegado aquí, y ya asentado, se volviera a Italia para casarse con mi abuela, sin conocerla, ya que el matrimonio había sido concertado previamente por sus padres. Le hablo quizá en demasía de mi abuelo paterno porque él tuvo una influencia total, a través de mi padre, en mi vida, en lo que yo soy en realidad. Él condicionó la vida de mi padre y éste, de resultas de ello, condicionó la mía.