Entrevistas Perspicacia y desfachatez de cineasta Josué Méndez en reveladora entrevista insólita.
‘En La Vida Hay Que Ser Conchudo’
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“Hay una cosa que da un colegio como el Markham que es la conchudez, en el mejor sentido de la palabra”. |
He aquí a un cineasta de cuerpo entero, Josué Méndez (34). Él es el director del film “Días de Santiago”, que ganó 38 premios internacionales y que es para mí, quizás, la mejor película del cine peruano de todos los tiempos. Es un ejercicio fílmico absorbente en el que un joven soldado de la guerra del Cenepa, Santiago, interpretado por Pietro Sibille, se incorpora a la vida civil y lucha por sobrevivir sin ayuda de nadie en el cinturón urbano de la pobreza limeña. Ni siquiera los seis años de guerra pasados le otorgan la menor posibilidad de defensa en ese mundo hosco y hostil que encuentra ahora a su paso. Se obsesiona y comete errores. Su paulatina destrucción psíquica está maravillosamente analizada y plasmada por el ojo clínico de Josué Méndez, quien también ha dirigido “Dioses”, película polémica de gran grafología cinematográfica pero que no llega a los niveles de “Santiago”. Josué Méndez es un joven de hoy que mantiene el filo de su agudeza mental siempre brillante y punzante. Almorzando conmigo en el Restaurante Costa Verde se explaya a gusto en esta entrevista con palabras y expresiones del lenguaje popular estupendamente construidas, llenas de sinceridad aplastante y perspicacia desusada. Comprobemos esto. –Cuénteme de su entorno familiar, del ambiente vivido por usted en su niñez y adolescencia.
–Nací en Lima aunque tengo grandes contactos con Ancash. Mis dos abuelos vivían en Ancash y eran, entre ellos, los dos mejores y más íntimos amigos. Lo curioso es que 25 años después, y sin sospecharlo, se enteraron de que iban a ser consuegros. ¿Cómo pudo suceder esto? Tanto mi padre como mi madre estudiaron Ingeniería en la UNI y mi padre era jefe de prácticas de mi mamá y se enamoró de su alumna. Nací y viví en Miraflores y estudié primaria y secundaria en el Markham. Viví entre dos mundos, el de la burguesía y la clase media alta por un lado y por el otro el lado familiar que venía de Ancash y del Callao (por parte de madre), con familia migrante esparcida por Pueblo Libre, Lince, Jesús María y La Victoria, o sea clase media típica, media media que rozaba en algún caso con la media baja.