Bajo los 22 m de altura de la estatua, el pedestal de 15 m contará con escaleras internas, dando salida a un mirador.
Porque el tamaño sí importa, digan lo que digan. Más aún cuando se trata de 37 metros de altura. Y porque ante la gigantesca demostración uno puede llegar a expresar un ‘Ave María Purísima’ con todas sus tildes. Se habla, por si es necesario aclararlo, de la colosal estatua de Cristo que desde el 29 de junio, Día de San Pedro y San Pablo, abrazará a los limeños desde las alturas del Morro Solar, en Chorrillos. O, al menos, a los limeños cristianos.
El anuncio lo hizo el viernes 10 el presidente Alan García, quien llegó a la locación para ver los avances del armado de la estatua, la cual llegó desde Brasil en un buque llamado curiosamente Corcovado y que en la sumatoria estará compuesta por una base de 15 m de altura, más los 22 m de complementario fervor cristiano a secas.
Comparaciones de entrada, en Cochabamba, Bolivia, el Cristo de la Concordia mide 34 metros de altura (y con pedestal, 40 m); mientras, la más famosa de las efigies de Cristo, la del Redentor, sobre el cerro Corcovado, en Rio de Janeiro, Brasil, alcanza los 30 m por sí solo, a los que se deben añadir 9.5 metros más de pedestal (ver infografía al final).
Esto es, el Jesús limeño, que será llamado Cristo del Pacífico, no va a ser el más grande, tampoco, pero por ahí va. Aunque, para no quedarse atrás, lo aparatoso vendrá tras persignarse con un sistema de 26 luces distintas, como para asegurar, de paso, la salvación en nocturnidad.
“Quiero que sea una figura que bendiga al Perú y proteja Lima”, señaló el Presidente, quien agregó que puso de su bolsillo alrededor de S/. 100,000. La multinacional brasileña Odebrecht demostró, con la donación de US$ 830,000, que en el país carioca no es gratuito lo de o mais grande. Otras seis empresas brasileñas, parte del Grupo Brasil, pusieron el resto que, además de la estatua, forma parte de un ambicioso proyecto de desarrollo urbano que comprende una capilla, áreas de comida y, eventualmente, un teleférico, entre otros (ver mapa). Ergo, posible nuevo point de peregrinación.
Acogida Non Sancta
La intención del Presidente quedó expuesta, pero las respuestas no fueron ni lentas ni benditas. “No sé la razón por la cual tenemos que intervenir el espacio de nuestro litoral y de nuestra bahía de Lima con una estatua de esas dimensiones”, replicó la alcaldesa de Lima Metropolitana, Susana Villarán, quien, además, adujo que en ningún momento se le notificó sobre el proyecto.
El ambicioso proyecto contempla, además de la efigie, la implementación de restaurantes, miradores, tiendas y un funicular.
No fue la única protesta contra la efigie que estará revestida con una capa de acrílico para protegerla de la humedad. El reconocido arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos ha indicado que “no hay razón ni derecho para que Lima sea violentada en su paisaje más distintivo, el litoral y la bahía, con esta implantación de una gigantesca estatua”. Y añadió: “En toda ciudad moderna, cualquier iniciativa de esta naturaleza sería materia de información, debate y consulta. Y esta imposición violenta, a su vez, la naturaleza laica de nuestro país”.
La realidad dicta, sin embargo, que la idea del proyecto nació dos años atrás cuando las empresas del Grupo Brasil se reunían viendo el tema de donaciones para el Teatro Municipal. Y AGP soltó su sueño cristiano dentro de su concepción del proyecto integral del malecón para la Costa Verde. Fuentes indican que inicialmente se pensó erigir la estatua en la Isla San Lorenzo, pero el problema está en que la visibilidad de ésta es posible en promedio por solo cuatro meses al año. Y, bueno, había que comulgar cada domingo.
No obstante, se podrían detallar igualmente problemas de índole proporcional con la elección del Morro Solar. Mientras que el cerro Corcovado de Brasil mide 700 metros de alto, el morro llega solo a los 250 m (la denominada Cruz del Papa, por lo demás, tiene un altura de solo 20 metros). El cerro San Cristóbal, por si las moscas, alcanza los 450 m. Igual, el proyecto ya cuenta con los estudios y aprobación técnica, además de la aceptación del alcalde de Chorrillos, Augusto Miyashiro, el mismo que, tras destruir los históricos Malecón Grau y Parque Cuadros, fue condecorado por el gobierno con la Orden de la Gran Cruz en mayo último. Obvio amén, entonces.
En todo caso, la polémica recién inicia. Que corra el agua bendita. (Esribe: Thor Morante)