Fútbol Los veinticinco años del más célebre gol ilícito del fútbol mundial encuentra a la federación mundial de fútbol en posición adelantada.
FIFA: con Dios y con el Diablo
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Según la versión argentina fue la intervención divina quien accionó la zurda de Diego Maradona llevando el balón al arco inglés. Mundial de México, 22 de junio de 1986. |
El 21 de junio de 1986 el hincha y apostador inglés Ian Wellworth le jugó sus últimos ahorros a la selección inglesa que, al día siguiente, debía enfrentar a Argentina por los cuartos de final del mundial de fútbol en México.
El primer tiempo en el Estadio Azteca del DF fue cerrado, con pocas emociones y el marcador en blanco. Tras el descanso y corridos 6 minutos, aparecería Diego Maradona para empezar a ser la individualidad más influyente en los éxitos de una selección en toda la historia del balompié. El 10 argentino encaró a la defensa inglesa en el último cuarto de cancha, habilitó a Jorge Valdano y fue verticalmente al arco contrario a buscar la devolución, el envío fue interceptado y mal rechazado por el defensa Steve Hodge que elevó el balón hacia su arco para provocar el duelo en las alturas. Peter Shilton, en aquel entonces próximo a cumplir los 37 años y 10 cm más alto que Maradona, fue, de manera fallida, a buscar el balón con el brazo extendido y la mano haciendo puño; Diego buscó el duelo pero con el brazo encogido y el puño disimulado pegado a la cabeza en un nuevo intento por desafiar las leyes de la física. Y sí, pudo más contra la gravedad, golpeó la “Azteca” y la historia quedó escrita. El juez tunecino Ali Bennaceur marcó el centro del campo y ratificó la decisión tras la consulta con su juez asistente abriendo la inmortal polémica. Maradona lo celebró con el mismo puño autor del gol elevado al cielo para decirle al mundo: “no fui yo, fue la mano de D10S”.