Política No padece cáncer terminal pero es un “paciente de alto riesgo”. El impacto político de un potencial indulto presidencial.
La Salud de Fujimori
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Jueves 9, 6:00pm. Un lánguido Alberto Fujimori ingresa al INEM para su cuarta intervención quirúrgica. Le extrajeron una mucosa de lengua para determinar si el mal había avanzado, lo que fue descartado. |
Es una partida de billar con tres jugadores y sus partidos detrás. El ex presidente encarcelado, el saliente y el electo.
Ollanta Humala dijo en Montevideo que “parece que en el Perú están tratando de meter este tema en agenda, no es un tema de agenda, estamos acá con el presidente (José) Mujica de Uruguay, pero he señalado siempre que en mi opinión nadie debe morir en la cárcel, por lo que a buen entendedor pocas palabras”.
El tema es la posibilidad de indultar por razones humanitarias a Alberto Fujimori. No se esperaba que irrumpiera con tanta fuerza apenas resuelta la segunda vuelta. Pero ahí está, tan real como la languidez que Fujimori exhibe en el breve video emitido la noche del martes 14 por la agencia France Press.
“Agradezco las muestras de preocupación y solidaridad por mi salud. Gracias a Dios no tengo cáncer terminal. Seguiré en la lucha para vencer esta enfermedad”, dijo Fujimori brevemente desde su habitación en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), adonde fue trasladado después de perder 15 kilos en las últimas semanas.
Humala no se ha negado a la posibilidad del indulto humanitario desde días antes del 5 de junio. Hay quienes consideran que, con la declaración en Uruguay, ya le pasa la pelota al presidente Alan García para que deje el tema consumado antes del relevo de mando.
El aprista no ha dicho esta boca es mía pero hay otras formas de interpretación si nos atenemos a los principios de la ventriloquia política. La más comentada fue la que pronunció el congresista José Vargas, cuando la semana pasada se mostró de acuerdo con el indulto humanitario (CARETAS 2184). En Alfonso Ugarte creen bien difícil que el congresista se lance por su cuenta con un tema tan peliagudo.
Premisas en juego, al vuelo: el APRA se ve reducida a su mínima expresión en el Parlamento, el nuevo presidente promete juicio de residencia a los que dejan el cargo, AGP y los apristas precisarán de peso parlamentario para cuidarse las espaldas.
Allí, en una carambola paradójica, viene a la memoria la persecución del primer fujimorismo. Y en medio de la confusión, García suscita preguntas sobre sus finanzas cuando dice que ha puesto S/.100 mil que le sobraban para una estatua que no tiene sentido.
Preguntas (aún) sin respuesta: ¿Humala vería la jugada con buenos ojos para comenzar con una oposición más amigable? ¿García pondría en riesgo su juego propio hacia el 2016 con la inevitable acusación de “aprofujimorismo” que le achacarían? ¿Qué significa que un potencial indulto beneficie no a un sentenciado solitario sino a la segunda fuerza política del país, por dividida que ahora esté y con una candidata que se quedó en las puertas de Palacio con apenas 36 años?
EL DIAGNÓSTICO
La tarde del martes 14, Alberto Fujimori regresó a la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) tras permanecer cinco días internado en el INEM.
El jefe del Departamento de Cirugía de Cabeza y Cuello del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, Pedro Sánchez, confirmó que Fujimori no padece de cáncer terminal, aunque dijo que es un “paciente de alto riesgo” debido a su edad y a las cuatro operaciones por las que ha pasado desde que le detectaron, en 1997, leucoplasia en la lengua, una enfermedad precancerosa.
Según Sánchez, la pérdida de 15 kilos de peso se debe a que el ex presidente sufre de depresión, que está siendo tratada por el Departamento de Siquiatría del INEM. También se le ha detectado un cálculo renal, pero no requiere de hospitalización.
El reconocido oncólogo Elmer Huerta explicó en RPP Noticias que “estas leucoplasias o placas blancas pueden aparecer en la lengua, en la boca o en las amígdalas, y tienden a inflamarse en cualquier momento, razón por la cual el paciente debe estar en constante observación”.
¿Puede agravarse la salud de Fujimori?
De acuerdo a los informes médicos que el INEM envió al Ministerio de Justicia, la enfermedad de Fujimori ha pasado por varias fases. El 11 de mayo de 1997, durante su segundo gobierno, fue operado por primera vez de leocuplasia en la lengua.
La operación fue exitosa y Fujimori permaneció por lo menos durante 11 años sin problemas. El 5 de junio del 2008, cuando llevaba 9 meses recluido en la Diroes, Fujimori fue internado quirúrgicamente por segunda vez en el INEM. Se le detectó “lesión precancerosa en grado displasia severa”. El 10 de julio de ese mismo año, Fujimori fue intervenido nuevamente. Le habían aparecido unos granulomas en la lengua, que son unas ampollas consideradas lesiones benignas, no cancerosas.
Volvió a ser operado dos años después, el 17 de febrero del 2010, por una nueva reaparición de la leucoplasia. Se le extirpó un área de 4 centímetros de tejido en la lengua y, un mes después, se le diagnosticó “displasia leve”. La enfermedad había mejorado.
Significaba también que el ex presidente estaba libre de peligro. El 23 de abril del 2010 pasó por un control en el INEM y no se le detectó cáncer. Seis meses después, en octubre, volvió a ser internado y se corroboró que no tenía un “cáncer invasor”.
Los partes médicos indican que, durante 13 años, desde 1997 hasta el 2010, Fujimori tuvo una leucoplasia recurrente, pero las lesiones precancerosas fueron extirpadas oportunamente.
El doctor Huerta reiteró en RPP que tanto la displasia como el cáncer pueden regresar en cualquier momento, pero este no es el caso de Fujimori. La intervención de la semana pasada tuvo como objetivo verificar el grado de la enfermedad o si esta tenía alguna relación con la pérdida de peso del ex jefe de Estado. La ex candidata presidencial Keiko Fujimori afirmó que a su padre le habían “cortado un pedazo de lengua”, pero fuentes del INEM dijeron que lo que ocurrió esta vez fue que le extrajeron una “mucosa de la lengua” para analizarla y determinar si el mal había avanzado, lo que fue descartado por el equipo del doctor Sánchez.
ANATOMÍA DEL INDULTO
El artículo 22 del Reglamento de la Comisión de Indulto y Derecho de Gracia por Razones Humanitarias establece un procedimiento con más márgenes de lo que cabría esperar. Incluye a:
–Los que padecen enfermedades terminales, y no terminales irreversibles o degenerativas.
–Cuando, pese a padecer enfermedades no terminales, la naturaleza de las condiciones carcelarias pueden colocar en grave riesgo su vida, salud e integridad.
–Los afectados por trastornos mentales crónicos, irreversibles o degenerativos.
–Los mayores de 65 años.
Para acceder al beneficio del indulto humanitario, se debe acreditar el diagnóstico mediante un protocolo médico emitido por el establecimiento carcelario donde se encuentra cumpliendo la pena. Este documento se adjunta a un acta médica.
Luego se nombra a una junta médica que evalúa al paciente.
Los resultados son puestos en conocimiento de la Comisión de Indulto y Derecho de Gracia por Razones Humanitarias y Conmutación de la Pena para calificar si se está ante un caso fundado.
El expediente finalmente llega a manos del Presidente de la República para su aprobación.
LOS QUE SALIERON
Así se produjo el fiasco de José Enrique Crousillat. Pero no ha sido el único indultado de los últimos años.
En junio del 2006, el entonces presidente Alejandro Toledo concedió el indulto al ex viceministro de Hacienda Alfredo Jalilie Awapara. Se había establecido mediante junta médica que padecía de cáncer al ojo.
En marzo del 2008 el gobierno indultó por razones humanitarias al ex ministro Fernando Dianderas Ottone, quien se encontraba internado en la Clínica San Felipe desde setiembre del año anterior. Su diagnóstico fue insuficiencia coronaria aguda y dermatitis atópica severa.
Los nueve procesos judiciales que tenía pendientes por pertenecer a la red de Montesinos quedaron archivados.
En junio del 2008 le llegó el turno al ex jefe del Seguro Integral de Salud y militante aprista, Julio Espinoza Jiménez. Lo aquejaba un cáncer rectal que luego fue operado exitosamente.
Al momento del indulto Espinoza cumplía prisión en el penal San Jorge y se encontraba procesado, acusado de haber sobrevaluado la compra de alimentos y otros bienes para los damnificados del terremoto en Pisco en agosto del 2007. Un informe de la Contraloría lo encontró culpable de malversación de las donaciones. Se estableció que había ejecutado una compra sobrevalorada de 216,000 raciones alimenticias mediante adjudicación directa por emergencia el 17 de agosto, dos días después del sismo, a la empresa Plamol. El monto del contrato fue de S/. 14 millones (CARETAS 1999).
Además, José Vega Díaz, ex jefe de Administración del SIS, había declarado ante la fiscal Juana Meza Peña que le había entregado S/. 500,000 en efectivo a Espinoza. Esto fue confirmado por Melissa Díaz Ramos, entonces subgerente de Logística.
Espinoza fue excluido de las investigaciones. Los otros funcionarios del SIS, que lo acusaban, continuaron siendo procesados.