Actualidad Presidente electo visitó a cinco presidentes –y a Lula– en seis días. Ahora viene lo más difícil en la cancha andina.
Humala La Vuelta al Barrio
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Comitiva del presidente electo estuvo compuesta por su esposa Nadine, diplomático Luis Chuquihuara, su agente de prensa y un miembro de su seguridad. |
Fue un peculiar miércoles de ceniza. Para llegar a Santiago, Ollanta Humala debió cumplir con un caprichoso itinerario. El lunes por la noche salió de Montevideo por ferry a Buenos Aires. Había almorzado con el presidente José Mujica pero canceló la invitación a cenar un típico asado. La nube de cenizas del volcán Puyehue tenía complicado el tráfico aéreo entre Argentina, Uruguay y Chile.
Luego de cumplir con su agenda en la capital argentina y sostener una positiva reunión con la presidenta Cristina Kirchner, Humala tenía planeado volver a Montevideo por barco para salir a Chile. Por si las dudas, tenía pasajes también desde Buenos Aires.
En ese tramo iba a coincidir con Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas. Para completar su visita oficial a Argentina, el coreano debió ingresar por avión a Córdoba y recorrer seis horas en bus hasta Buenos Aires.
Al final, Humala pudo salir desde Buenos Aires y terminó su periplo en Chile. Estaba programado que se reuniera a mediodía del miércoles en el Palacio de la Moneda con el presidente Sebastián Piñera. Luego asistiría a un almuerzo en su honor, con la presencia de líderes políticos, incluidos los de la oposición, y la primera dama Cecilia Morel.
El embajador del Perú en Chile, Carlos Pareja, adelantó que la agenda incluiría la integración comercial y la relación bilateral. A juzgar por el interés que la visita desató en el país del sur, era obvio que la demanda marítima del Perú y los antecedentes antichilenos de Humala seguían pulsando una sensible tecla.
Así, Humala culminó su primera gira internacional como presidente electo. En seis días pasó por Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile.
MANECILLAS DEL RELOJ
Humala fue acompañado por su esposa Nadine Heredia, su asistente de prensa Cynthia Montes y un miembro de su seguridad.
El embajador Luis Chuquihuara, que también viajó, fue convocado por Gana Perú después de la primera vuelta por reunir las características de un perfil muy específico. En su momento fue cercano a la vieja Izquierda Unida, luego participó en el Foro Democrático y finalmente fue identificado con Perú Posible, como su hermano, el también embajador Alfredo.
Chuquihuara cocinó la gira con el electo parlamentario andino Alberto Adrianzén. Los criterios fueron “los de la integración y de Estado, alejados de los bloques ideológicos”, declaró el diplomático a CARETAS desde Buenos Aires.
Señala que la cancha de la integración para el Perú está delimitada por tres espacios: la Comunidad Andina y el Unasur, donde el Perú es miembro pleno; y el Mercosur, donde Chuquihuara precisa que el país es solo observador.
“La gira se hizo con el sentido de las manecillas del reloj”, explica el diplomático, aunque comenzar por Brasil y posponer todo lo posible el encuentro con Hugo Chávez desliza también un sentido eminentemente político. Luego de retornar a Lima el miércoles 15, Humala volverá a salir en los próximos días a Bolivia, en un ida y vuelta inmediato, y de ahí hará otra tanda con Ecuador, Colombia y, ahí sí, Venezuela.
OBJETIVO BRASIL
Una importante presencia pasó desapercibida en São Paulo. Con la presidenta brasileña Dilma Rousseff estuvo Marco Aurelio García, su asesor jefe para asuntos internacionales. El mismo cargo, por cierto, que ocupó durante toda la administración de Lula da Silva.
García es visto como el canciller en la sombra del gobierno brasileño. El cargo oficial lo tiene Celso Amorim, figura de la muy profesional cancillería de Itamaraty, pero García es el hombre del Partido de los Trabajadores (PT) en la política exterior del país.
Humala tiene un trato amical con él. Coincidieron en agosto del año pasado, y también con Valter Pomar, ex secretario de relaciones internacionales del PT, cuando el Foro de São Paulo celebró su sesión en Buenos Aires. Pomar es el secretario ejecutivo del foro, la organización que aglutina a los partidos políticos de izquierda y donde, impulsado por el PT, cabe casi todo el espectro zurdo de la región: desde el PRD mexicano hasta el Partido Comunista de Cuba.
Como se recuerda, fue Pomar quien vino a expresarle el apoyo del PT a Humala en enero y habría participado en la conformación del “comando carioca” que asesoró al ahora presidente electo. García, a quien sus críticos califican de comunista trasnochado, se mueve en esa órbita y tiene especial protagonismo en los movimientos latinoamericanos de Brasil.
Fue García quien declaró a nombre de la presidenta luego del encuentro y reveló que hablaron sobre el programa de integración de los ministerios de Justicia y Defensa para resguardar las fronteras, que fue lanzado en la víspera en Brasil. “Los dos conversaron también sobre los proyectos para extender los sistemas Sivam-Sipam para la Amazonía peruana y el combate contra el narcotráfico”, añadió.
Humala mostró especial interés en el programa Brasil sin Miseria, lanzado recientemente y que se suma a la baraja social implementada durante el gobierno de Lula.
Y fue este quien se mostró más efusivo.
“Estoy convencido de que Ollanta hará una revolución pacífica y democrática, una revolución social como hicimos en Brasil, en que sacamos a millones de personas de la miseria y de la pobreza”, declaró luego de la entrevista en la que también participó García.
Lula también se refirió a uno de los motivos que precipitó la gira del peruano. “Los mismos que presionan a Humala ahora, lo hicieron conmigo también”, recordó. “Una presión para saber quién iba a manejar la economía. Fue un proceso democrático, quien tiene desconfianza necesita terminar con eso, Ollanta no va a trabajar para el 51 por ciento que lo votó, sino para el 100 por ciento de Perú”.
Consideró que, con la elección del nacionalista, “Unasur sale fortalecida”.
De similar opinión fue el uruguayo Mujica, que le dijo en privado que los gobiernos progresistas “vamos a ser nosotros cuando estemos juntos”.
¿Allí también se incluye a los vecinos andinos?
INESTABILIDAD ANDINA
El sábado 11, el presidente ecuatoriano Rafael Correa había dicho en su programa Diálogo con el Presidente que “ojalá me equivoque pero verán cómo la prensa corrupta de Perú no lo va a dejar en paz (a Humala)”. También hizo un peculiar ejercicio de crítica político-literaria cuando, si bien dijo coincidir con Mario Vargas Llosa en su análisis de los medios peruanos, añadió que el Nobel “a mí me cae mal... Me demuestra que un tipo bastante limitado puede escribir bellísimo, o sea que el arte no es cuestión de intelectualidad”.
En Venezuela también le esperan los alambicados y peligrosos piropos de Chávez. El también militar retirado acaba de motivar una ola de rumores en los círculos diplomáticos debido a su estado de salud. El miércoles 8 arribó a Cuba para participar en la Undécima Comisión Mixta, evento que, junto a visitas oficiales a Ecuador y Brasil, fue postergado en mayo por una lesión en la rodilla izquierda.
El viernes 10 su canciller Nicolás Maduro informó que Chávez había sido operado de un absceso pélvico y que “en breves días estará en condiciones de regresar al país”.
Un absceso, como aclaró a CARETAS el médico inmunólogo Ricardo Farfán, es una acumulación de pus causado generalmente por una infección bacteriana. Al cierre de edición, Chávez lleva 7 días en Cuba. El año pasado tomó fuerza el rumor de que padece un cáncer de pólipos paranasales, como lo anunció el periodista venezolano Manuel Isidro Molina.
Por cierto, Chávez le había agradecido al boliviano Evo Morales por mandarle la “hierba mágica” que le sanó las rodillas. Aquel que celebró que la región “se tiñe de rojo” con la victoria de Humala.
Ha trascendido que el bolivariano comentó a funcionarios brasileños que el ajustado triunfo de Humala es un peligroso termómetro regional para su propio régimen, acostumbrado a márgenes más holgados. La toma de distancia del peruano, además, tampoco le suma puntos.
Al presidente electo le fue bien en la última semana. Pero es en el siguiente itinerario donde comienza a pisar terreno minado. (Enrique Chávez)