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Política Con Jaime Yoshiyama de protagonista, se libra guerra civil entre “keikistas” y “albertistas”.

Cisma Naranja

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Keiko y su plancha, que habría sido criticada por el propio Alberto desde la Diroes. Rey ha sido señalado como un factor de disociación.

El fujimorismo estuvo muy cerca de volver a Palacio de Gobierno. De sus 13 escaños en el Parlamento que termina sus funciones, pasará a tener 37 en el siguiente. Serán la segunda bancada y por ende el principal grupo de oposición. Hasta hace unos años parecía una agrupación destinada a languidecer, pero Keiko Fujimori habrá cumplido apenas 41 años en la próxima campaña presidencial.

A pesar de los resultados, la tienda naranja se incendia por dentro. A la salud de Alberto Fujimori se suma la guerra civil.

Las críticas contra Jaime Yoshiyama hechas por Carlos Raffo son la punta de un iceberg.

Una parte del análisis de la prensa simplifica las relaciones dentro de Fuerza 2011. En ese prisma, el ex presidente resulta el único piloto al mando y su hija es apenas una caja política de resonancia.

Pero las pugnas internas, ahora exacerbadas con la derrota, sugieren que las diferencias entre “keikistas” y “albertistas” no son solo cosméticas. De hecho, en el último tramo de la campaña Keiko tomó distancias determinantes en torno a tópicos sensibles como las conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación e incluso símbolos detestados por sus bases, como el monumento El Ojo que Llora. La candidata pidió perdón por los crímenes de lesa humanidad y corrupción cometidos durante el gobierno de su padre. Y lo hizo en contra, advirtió, del consejo de algunos asesores.

Eso tampoco quiere decir que la aún congresista pretenda separarse de las líneas maestras del fujimorismo que se define a sí mismo como una derecha popular. Pero, para usar la comparación de una persona cercana, sí busca dejar atrás la “bodega” familiar para ir a “una empresa más técnica y profesional”. Inscritos en la primera visión se encuentran su hermano Kenyi y personajes como Germán Kruger, Jorge Trelles, Carmen Losada de Gamboa, Carlos Raffo, Martha Chávez, Luisa Cuculiza, Jorge Morelli y, últimamente, el propio Santiago Fujimori.

“Ella no quiere que esa mochila siga siendo tan pesada”, explica la fuente.

EL CAMINO DE SANTIAGO

Yoshiyama no es conocido precisamente como “albertista”, pues le recrimina al ex presidente por la forma en que terminó su gobierno y solía calificar a sus críticos como “naranjas chillones”. “El mercado se va a imponer”, les respondía en una frase típica. La superioridad de Keiko como candidata, pensaba, se haría contundentemente obvia en las urnas.

Tampoco era particularmente “albertista” el empresario y ex ministro José Chlimper, designado por éste como su principal lugarteniente.

El huancaíno Yoshiyama, ex ministro y ex candidato a la alcaldía de Lima, que acaba de cumplir 67 años aunque aparente varios menos, se desempeñó como jefe de campaña en medio de un estoico silencio mediático. Actual secretario general de Fuerza 2011, se ha convertido en la mano derecha de la ex candidata, al punto que al interior de la agrupación se considera que sacó del camino no solo a Raffo, sino también a un personaje emblemático como Santiago Fujimori y otros colaboradores muy cercanos de la hija del ex presidente, como es el caso del arequipeño Guido Luzioni. Ni Raffo, ni estos dos últimos, obtuvieron una curul.

El hermano del ex presidente culpaba a Yoshiyama por haber conspirado con Vladimiro Montesinos para alejarlo del gobierno en los noventa. Ahora le reclama por haberlo distanciado con su sobrina y dejarlo fuera del núcleo duro de la campaña, además de ubicarlo en la lista parlamentaria en Lima Provincias lo que, para él, signó su salida del Parlamento.

Y, mucho ojo, de los 37 congresistas electos, solo 5 pertenecen a la alianza Fuerza 2011, mientras que otros 12 vienen de vertientes o antecedentes fujimoristas. Una mayoría de 20 son independientes o provienen de movimientos regionales. Sin el ejecutivo con el mango de la sartén, la lealtad es de pronóstico reservado.

Raffo, por su parte, tuvo serios entredichos con el abogado Víctor Shiguiyama, cercano y silencioso asesor de Keiko ubicado también por Yoshiyama (CARETAS 2179). Fue él quien en los últimos días de la primera vuelta ordenó retirar una publicidad televisiva de quien se autodenomina como “panda” para no restarle protagonismo crítico a Keiko.

Como resultado, Raffo anunció su renuncia a Fuerza 2011 apenas producida la elección del 5 de abril. “Es hora de los ingenieros, abogados y arquitectos, y no de los soldados”, explicó entonces.

Entrevistado en el programa Reporte Semanal, Raffo opinó que el equipo de campaña “no le llegaba a los talones” a la candidata, compuesto por gente “llena de temores y de miedos que se negaba a hacer una estrategia más a la ofensiva y que tenía miedo de todo. Yo creo que ese fue el problema, y el responsable de esa campaña es Jaime Yoshiyama”.

OLLA DE CHINOS

Otra de las decisiones que le achacan a Yoshiyama fue la de incluir a Rafael Rey en la fórmula vicepresidencial. Ambos estuvieron al frente del Congreso Constituyente de 1993.

La semana pasada, Yoshiyama convocó en su casa a un almuerzo en el que participó el equipo principal de la campaña. La ausencia de Rey fue llamativa. No había sido invitado.

Rey se quejaba porque consideraba que en las últimas semanas le habían recortado el acceso a la candidata.

El electo parlamentario andino fue, para algunos prominentes actores fujimoristas, un importante factor de la disociación. Además, cuando conoció que los dos candidatos a las vicepresidencias serían Rey y Yoshiyama, Alberto Fujimori comentó en privado desde la Diroes que esa plancha era para perder y lamentó que estuvieran pituqueando a su hija.

Yoshiyama también es criticado porque, si bien predicaba que debía traerse a caras nuevas, incluyó en la campaña a personajes como el propio Rey, Vicente Silva Checa, ex presidente del directorio de Cable Canal de Noticias, y el ex ministro de Economía Jorge Baca Campodónico.

La ofensa final contra los “albertistas” llegó con el protagonismo del ex vicepresidente Máximo San Román en el mitin de cierre de campaña.

La rebelión contra Yoshiyama, y su expresión pública, parecen haber tenido el efecto contrario en la ex candidata presidencial, que en nombre del preciado principio de autoridad ha cerrado filas en torno a él. El reparto de poder volverá a ponerse sobre la mesa cuando el nuevo Congreso entre en funciones.(Enrique Chávez)


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