Personajes Jorge d’Escragnolle Taunay Filho se despide de sus funciones como embajador de Brasil en Perú. A propósito de las vigorosas relaciones bilaterales peruano brasileñas, el embajador saliente presenta a su flamante esposa peruana.
Integración en Serio
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La otra integración Perú-Brasil. Junto a su esposa, la odontóloga Fiorella Moreno Stagnaro de Taunay. Ella vivió en Brasil muchos años, pero ambos se conocieron en el Perú. Están esperando un hijo, “un peruano”. |
Yo tengo un sueño”, dice el embajador parafraseando a Martin Luther King. “Que toda América del Sur esté interconectada energéticamente”, declama. Pero precisa que lo primero es satisfacer siempre el mercado interno, es decir el peruano. Al otro lado de la frontera, el conflicto entre la central hidroeléctrica de Belo Monte ha enfrentado a Brasil con la OEA (Organización de Estados Americanos) y a la CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos). Los miembros de la Comisión Nacional de Política Indigenista han roto relaciones con la administración de Dilma Rousseff sin previa consulta. .Suena conocido. Jorge d’Escragnolle Taunay Filho –el tercer embajador de Brasil que se casa con una peruana– concede su última entrevista abordando éste y otros temas que atañen a la integración peruano-brasileña. “A diferencia de la Universidad de Yale”, dice, “no pienso devolver esta preciosidad peruana que me estoy llevando”.
–Brasil ha estado en boca de todos, tanto a partir de García como de Humala. ¿Cuál es el balance de su gestión?
–Estos tres años fueron el mejor período de la relación bilateral. Se ha creado una extraordinaria política de integración de fronteras. La relación creció con el presidente Alan García y estoy seguro de que crecerá aún más con Humala. Uno de mis objetivos es volver como embajador al Perú.
–¿Es un interés profesional? Usted se acaba de casar con una peruana.
–En tres años esto estará explotando con un dinamismo extraordinario. Quiero venir a ver la gran prosperidad en la segunda mitad del gobierno de Humala. Lula creó una gestión de método, por ejemplo, mediante el registro único, lo que evita el desperdicio y la duplicación en las políticas sociales. Él decía que los pobres no son caros porque es más fácil atender a los más necesitados que a los banqueros. Solo con S/. 100 por persona ya empiezas a marcar la diferencia. Hablé con Humala sobre eso. A él lo conocí cuando llegué aquí hace casi tres años. Es un hombre extremadamente preparado, al igual que la señora Nadine. Hemos almorzado varias veces y sé que se vienen buenos tiempos para el Perú.
–Existe un temor ante la diferencia de tamaño entre ambas economías…
–No existe el menor riesgo de satelitalizar al Perú. No está en la naturaleza de Brasil. Tenemos ambiciones de presentarnos al mundo como un bloque. Si vamos solos, poco podemos hacer. Ser potencia trae problemas: Dios nos libre de ser potencia. Quiero que el pueblo brasileño sea feliz, y para serlo sus vecinos deben ser prósperos. Además, la diferencia es proporcional. Perú viene creciendo más que Brasil. En términos relativos ambos países son equivalentes.
–¿Existe el riesgo de que haya más casos como el de la Hidroeléctrica del Inambari?
–Yo les digo a mis empresas que hay que proteger el medio ambiente. Debemos incluir los más altos estándares de protección ambiental. Se lo dije a las ONG que vinieron a conversar conmigo. Es decir, a aquellas con las que se puede conversar. Les dije que yo era un creyente, que no tenían que predicar para mí porque yo soy un convencido del desarrollo sustentable. Solo vamos a exportar a Brasil la energía que el Perú no use. La prioridad es abastecer el mercado energético peruano.
–Usted dice ser un creyente. ¿Va a rezarle al Cristo del Pacífico?
–En Brasil también hubo una polémica porque la escultura era francesa. Pero al final, yo creo que toda la población limeña se va a enamorar de esta obra, como sucedió allá. ¿Es posible no querer a un Cristo? (Carlos Cabanillas)