Entrevistas La imaginación productiva de Alfredo Dammert, director de Osinergmin.
La Fantasía Construye
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“Aquel que no vive alimentado por la fantasía tiene una vida mucho más pobre…”, dice Dammert, ingeniero industrial. |
El que Alfredo Dammert (66) sea, como Director Ejecutivo, la cabeza visible de Osinergmin (Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería) demuestra su gran versatilidad técnica. Su trabajo es un potpurrí en el que ingeniería industrial, física, química, contabilidad, economía, finanzas, inversiones, transportes, minería, electricidad y gas natural en todas sus vertientes a través de un largo etcétera nos lo define como un tecnócrata de cuerpo entero sumamente especializado. A primera vista pensaríamos que un hombre con estas características está de alguna manera deshumanizado por la dura y mecánica realidad, casi como un robot de Isaac Asimov muy bien aceitado en sus engranajes internos. Pero cuando uno lo conoce y habla con él durante horas se da cuenta de que por sus venas fluye la sangre de la pasión y en las neuronas de su cerebro habita la fantasía que viste de sueños su entrañable humanidad. Así que de la seriedad que parecía su tarjeta de presentación entramos inmediatamente en los terrenos de la amabilidad para acabar en ocasiones metiéndonos en los de la simpatía franca, abierta y coloquial. El restaurante Costa Verde, en donde almorzamos, ha sido en este caso para mí una especie de aula magna en donde un gran expositor ha sentado cátedra acerca de los problemas energéticos del país. Empezamos.–¿De dónde viene el apellido Dammert?
–De Alemania. Mi bisabuelo llegó al Perú en 1850 proveniente de Hamburgo, donde su padre era Burgomaestre (Alcalde), y conoció en el Perú a Juana Alarco y se casó con ella. Mi bisabuela Juana Alarco de Dammert se hizo famosa (hay una calle en Lima, en San Isidro, con su nombre y una estatua erigida en su recuerdo al lado del Museo de Arte) por ser la precursora en el establecimiento de casas cuna maternales para mujeres de pocos recursos y hospitales para niños pobres. Desde mis bisabuelos y hasta el día de hoy, el apellido Dammert se ha extendido profusamente. Existen hoy día alrededor de 800 familiares míos vivitos y coleando con el apellido Dammert, desde Manuel Dammert (el conocido político de izquierdas) hasta Claudia Dammert, la actriz. Casi todos pertenecemos a la clase media alta.