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Entrevistas Alan García interpreta el mapa de conflictos sociales, sale en defensa del modelo y marca diferencias políticas con Humala.

Último Mes en el Poder

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García visitó Puno en febrero último. “Era predecible”, sostiene. “Fue una movilización casi militarizada conducida por reservistas”.

La negra semana de violencia que volvió a enlutar al país comenzó a despedir al gobierno saliente. O, como prefiere considerar el presidente Alan García, recibió tempranamente al que Ollanta Humala comandará a partir del próximo 28 de julio.

El último mes de García parece enmarcado entre inauguraciones de obras y el estallido de manifestaciones en los Andes del sur.

Solo entre el lunes y martes de esta semana AGP inauguró en Pisco una planta de procesamiento de anchoveta y el nuevo hospital de esa ciudad castigada por el terremoto del 2007. También cortó la cinta del remodelado colegio César Vallejo en La Victoria y se subió al Tren Eléctrico para, de paso, responder a las críticas vertidas la tarde anterior por la alcaldesa Susana Villarán y otros burgomaestres distritales. Antes inauguró el Cristo del Pacífico y supervisó el sistema de iluminación del remozado Estadio Nacional. AGP culmina su gobierno tal como proyectó: con una agenda cargada de eventos.

Y también convulsiones. La refriega y muerte de cinco manifestantes en el aeropuerto de Juliaca, el viernes 24, es el episodio más sangriento de su gobierno desde La Curva del Diablo, en Bagua, el 2007. La violencia aymara en Puno es paradójica. “Puno es el departamento que más dinero ha recibido en los últimos cinco años”, precisó García el martes último. “Hubo S/.3,316 millones en inversión, 978 pueblos electrificados, 50 mil computadoras. Eso no se ha visto antes”.

En medio de las tensiones de la transición y la incertidumbre con respecto al futuro del modelo, el Presidente ha recibido con honores a Humala en Palacio y le ha reiterado su total apoyo. El diálogo a puerta cerrada entre ambos se prolongó por espacio de tres horas el pasado 17 de junio. Las expectativas desatadas y el enrarecido panorama social exigirán del futuro presidente, todavía en el tránsito entre la maduración y el despelote, la máxima destreza política. En entrevista exclusiva, García analiza los graves estallidos de violencia y los próximos desafíos de la chúcara gobernabilidad. “Tengo las maletas casi listas para irme a mi casa”, anuncia.

–Presidente, en los últimos días viene haciendo un balance de su gobierno. ¿Cree que la campaña puso en cuestión el “modelo”?
–No, la campaña por el contrario valoró y reconoció el crecimiento económico y, un poco a regañadientes, la generación de empleo y los avances sociales de las políticas públicas. Estoy satisfecho de eso. Ahora, la política y los políticos tienen que librarse de rivales potenciales.

–¿Por qué dice que los desmanes de los últimos días tienen más que ver con el gobierno entrante que con el saliente?
–Pienso que el problema de Puno era previsible porque es el tira y afloja de un nuevo régimen que se instala y al cual Puno le dio la victoria. Con todo derecho el sistema político puneño informal reclama su espacio y comienzan esas movilizaciones. Si usted ve, son bastante inteligentes como para rodear Lima. Hacen un corredor entre Chucuito y Desaguadero, que es aymara. Las ciudades de Juliaca y Puno estaban ajenas al tema. Saltaron a Azángaro, desde donde tienen llegada a Juliaca, para revivir el asunto de la contaminación del Ramis. Es una movilización casi militarizada y conducida por reservistas que capturan a la dirigencia de las comunidades y llevan a los pobladores al aeropuerto. Es un acto de fuerzas para hacerse notar.

–¿Qué pasa con Huancavelica?
–También con inteligencia aprovechan una ley confusa impulsada por los congresistas no reelegidos del señor Humala. Era una ley que obligaba a buscar un punto medio para no medrar lo que tenía la universidad de Huancavelica. Si no era lo uno, era lo otro, y la que protestaba era la provincia de Tayacaja. Lo que queda al medio es Andahuaylas, que seguramente será sacudido por algún tema que aparecerá. Hacia el norte, en Huancayo, una dirigencia politizada decide mantener la huelga para que renuncie el presidente regional a pesar de que el rector de la universidad ya fue suspendido. Ahora es previsible, como se ha ofrecido terminar con las erradicaciones (de coca ilegal), que las zonas cocaleras también se convulsionen. Así tienen más o menos rodeada la capital. Es la vieja tesis: del campo a la ciudad, aunque no es por las armas.

–Lo critican por estar supuestamente advertido de lo que ocurriría.
–Veo esto con serenidad porque sé cuál es la estrategia de estos grupos minoritarios. No puedo meter a personas a la cárcel por lo que están pensando. ¿Usted puede decir van a tomar el aeropuerto? Caso contrario tendría que generar yo mismo la revuelta o acusar al señor Aduviri por lo que está en su cabeza. Yo soy un demócrata y busco sobre todo que se respeten los derechos humanos y la vida de las personas. Ahora, cuando llega el momento no queda más remedio que usar las armas.

–¿Hablamos entonces de protestas aisladas o conectadas?
–Se ha hecho un círculo desde abajo. Evidentemente, hay algunos conflictos que tienen una razón. Si no estoy de acuerdo con que se explote unas minas sobre mis tierras, eso es negociable. Lo que no se puede negociar es la consigna política de generar un muerto de todas maneras. Dicen, así le vamos demostrando al próximo gobierno lo fuerte que soy. Si tú tienes pedidos del grupo de Perú Posible, de Mario Vargas Llosa y de Javier Diez Canseco, aquí también estoy yo. Pero el Perú está en crecimiento. Esos grupos son absolutamente minoritarios. De lo que estoy seguro es que asustar a la ciudadanía es una tontera. Es cierto, no se puede crecer a la misma velocidad para todos, todo el tiempo. Pero lo que he demostrado con números es la velocidad y el nivel del crecimiento.

–Cuando era candidato en las elecciones del 2006 concluyó que en Puno nadie protestaba contra el gran capital porque no estaba y en consecuencia el piteo era contra el sistema político. Hace pocos días dijo en cambio que, cuando hay mucho más inversión como ahora, las protestas van a ser mucho más intensas. ¿Sigue pensando que hablamos de una crisis de crecimiento?
–Es que adicionalmente hay un concepto que los norteamericanos han puesto de moda, que es el de crecimiento infeliz. Si hay mucha pobreza esta se acepta como parte del paisaje natural. Es triste pero es la verdad. Cuando empieza a moverse y mejorar lo primero que hace es ver al vecino que pone un ladrillo más y esto lo hace más infeliz. Es natural pero es inevitable. La gente nunca va a estar contenta pero los beneficios del Estado y la inversión están ahí. Hay que ver el panorama entero. Habrá algún árbol incendiado pero el bosque está marchando bien. El 95% del país marcha bien. Todavía falta, pero el 65% cree en la democracia abierta. Me parece que la única manera de crear empleo es generar infraestructura de electricidad, agua, carreteras, y la titulación que le da al poblador autonomía. ¿Cuál es mi diferencia con otros gobiernos de centro izquierda?: aprovechar el movimiento del mundo.

–Si hay alguna diferencia de fondo con lo que ahora propone Humala es que él hace un énfasis en la necesidad de implementar programas sociales.
Me parece muy bien.

–Usted casi no los menciona durante los recuentos de su gobierno. ¿Por qué?
–Si usted reparte dinero en subsidios monetarios, la gente obtendrá un resultado muy diferente a que si le da electricidad, agua y carreteras. Eso es lo que hace sostenible el desarrollo. La electricidad permite utilizar la sierra eléctrica. Le permite comprar cooperativamente una máquina a las señoras tejedoras de Paruro. Permite implementar cadenas de frío para guardar los frutos. Esto es fundamental.

–Pero es innegable que los programas permiten aliviar las tensiones sociales.
–El subsidio y la limosna sirven para obtener popularidad. No entienden que yo no llegué para eso. Dijimos que íbamos a cambiar con responsabilidad y celeridad. Yo no reparto las cosas en subsidios.

–Brasil tiene una extendida red de programas sociales y mire la popularidad de Lula. ¿No es un ejemplo interesante?
–Brasil es interesante. Pero Brasil formaba el BRIC con Rusia, India y China. Ahora China y la India se han disparado en trabajo y tecnología y no sé si Brasil ha generado eso. Somos un país que llama a la inversión del mundo y la brecha entre el 20% más rico y el 20% más pobre se va acercando. Brasil es más desigual. Hay algunas personas que no leen datos y hablan. La primera obligación de un estadista es informarse con datos. Y no digo nombres.

–Se reunió con Humala durante más de tres horas. ¿Qué le dijo?
–En mi conversación he sido muy optimista. Le dije, Le conté que España se moría de miedo con Felipe González porque era de tendencia social y traía un mensaje nuevo. Yo estuve en esa campaña en 1982. Pensaban que iba a nacionalizar todo y volverían a la guerra civil. Pero se metieron a la OTAN sin temor. Se metieron a la Unión Europea y comenzaron a llover capitales. Crecieron de modo impresionante y era un milagro. El señor Humala puede recibir mucho más inversión que yo. Cuando hay un gobernante transforma el miedo en confianza, gana por partida doble. Esa es la magia de la política. (Entrevista: Enrique Chávez)

Balance en la Revuelta

Infraestructura, Salud, Educación y escentralización.

"Los norteamericanos han puesto de moda el concepto de crecimiento infeliz. Es inevitable".

AGP también se ha dedicado a reivindicar su propia labor. Luego del estallido de violencia en Puno, el viernes 24, hizo una invocación a la “tranquilidad, no hagamos alarma. El país en lo sustantivo crece, reduce la pobreza y crea empleo como ningún país del mundo. No hay que dudar que si logramos cinco años más con buena mano vamos a tener una gran posibilidad”.

En Pisco cifró en 151,200 el total de obras “que mejoran la calidad de vida y favorecen el desarrollo de las poblaciones más humildes del país”. Destacó la electrificación de 11 mil pueblos de la sierra y la selva. Añadió que se invirtieron S/. 4,600 millones en construcción de hospitales, postas médicas y unidades básicas de atención primaria. Y solo el año pasado fueron aplicadas vacunas a niños por un valor de S/.410 millones. También se inició el Aseguramiento Universal en Salud.

Mencionó otras dos reformas que considera fundamentales: la ley de carrera pública magisterial y el proceso de descentralización, “que ha permitido que los gobiernos regionales, provinciales y de distritos manejen por lo menos el 70% de los recursos, para ejecutar las obras que se hacen en el país”.

En la tarde del martes, cuando presidía en el patio de Palacio una ceremonia para celebrar la conexión de 1,834 distritos con telefonía e internet, respondió a sus críticos, “que dicen que hay crecimiento pero sin inclusión. ¿Y qué hay de los 3 millones y medio que tienen electricidad por primera vez, de los cinco millones que tienen agua potable por primera vez o tienen más? Esto es lo que dejamos, no es una bomba de tiempo, es una flor al futuro”. Y concluyó: “la historia absolverá a los gobiernos que hacen obras a favor de las mayorías”.


 


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