Internacional Francesa Christine Lagarde es nombrada cabeza de FMI en momentos en que los Balcanes tambalean.
Tragedia Griega
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Lagarde, ministra de Economía y Finanzas de Francia, lidió con solvencia la crisis. |
Como las antiguas tragedias griegas, la que aflige a la Grecia de hoy tiene alcances universales. Al menos en lo económico. Cuando este número de CARETAS esté impreso, algunos aspectos pueden haberse definido, como es el voto en el Parlamento griego para aprobar o rechazar el plan de ajuste que la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) exigen a Grecia para refinanciar su deuda.
Si el plan es rechazado, Grecia entraría en cesación de pagos (default) provocando una corrida en los mercados que afectaría a distintos países europeos vulnerables, primero Irlanda y Portugal, luego a España e Italia y, por fin, a las instituciones financieras estatales que tienen en sus activos a los bonos de la deuda griega: Alemania y Francia. La catástrofe en cierne ha llevado a algunos a considerar a Grecia como el Lehman Brothers europeo, aludiendo al colapso del gigante financiero que en 2008 dio inicio a la crisis de las hipotecas en Estados Unidos y Europa y de la cual no se termina de salir. Las repercusiones en Europa afectarían la economía mundial y, muy posiblemente, sería el comienzo del fin de la zona del euro. El efecto dominó haría caer fichas cada vez más grandes, dando inicio a un proceso de consecuencias impredecibles.