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Internacional El increíble caso contra Dominique Strauss-Khan.

Giro en U

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Strauss-Khan en libertad bajo palabra. De presunto “depredador sexual” a candidato a la presidencia de Francia.

El 14 de mayo pasado, el entonces Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Khan (DSK) fue detenido en el aeropuerto de Nueva York y conducido, esposado, a una cárcel del Bronx (CARETAS 2181), acusado de haber cometido actos de violencia sexual contra una mucama del hotel Sofitel en el que se había alojado. Las fotos del acusado, desencajado, mal afeitado, esposado y con grilletes dieron la vuelta al mundo. Siguieron a ellas la renuncia a su puesto en el FMI y la elección de Christine Lagarde, su compatriota, como sucesora. Se interrumpía, al parecer de algunos de manera definitiva, las pretensiones de DSK de disputar la presidencia de Francia en las elecciones del año próximo, para las que figuraba como favorito de los socialistas. Se asentó en Estados Unidos lo que se ha dado en llamar el “canibalismo mediático”: el depredador sexual, rico, poderoso y blanco (parcialmente judío, para más datos) contra la mucama humilde, negra, inmigrante de Guinea, madre ejemplar y musulmana. La presunción de inocencia voló en pedazos. Se completó el cuadro con la negativa de conceder libertad bajo fianza y, cuando se le otorgó, fue contra seis millones de dólares en efectivo y bonos.

Hasta que el jueves 30 de junio, la prensa reveló las graves inconsistencias de la acusadora. Prueba importante fue una conversación –grabada por la Policía– de la mucama con su pareja, preso por tenencia de drogas y que había depositado hasta US$ 100.000 dólares en una cuenta de ella. En la conversación, en dialecto guineano, la mucama le decía al hombre que DSK era muy rico y que ella sabía qué estaba haciendo. Se abría así la posibilidad del afán de lucro como motivación de la denuncia. A ello se sumaron acusaciones de prostitución de la acusadora, al hecho que hubiese mentido a las autoridades de migración para obtener su asilo en Estados Unidos, a que había declarado como su hijo al hijo de una amiga para obtener beneficios sociales. Es decir, los fiscales de Nueva York vieron venirse al suelo la credibilidad de la “víctima”. Y en un hecho ocurrido a puerta cerrada entre dos personas, la credibilidad de la acusadora se convierte en un elemento crucial. Que hubo contacto sexual, aparentemente lo hubo; las pruebas de DNA lo confirman. Pero ¿fue consentido? Ahí es donde juega la credibilidad.


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