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14/Jul/2011
 
 
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Turismo Con el fantasma de Pachacútec posiblemente contrariado, esperado espectáculo de luz y sonido no terminó de convencer en las alturas de Machu Picchu.

Aguas Calientes y Festejos Tibios

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Pago a la tierra en la ceremonia del Tinkay el jueves 7 de julio dio inicio a los festejos centrales en Machu Picchu.

Rota la sacralidad de la noche y su silencio, el gigante dormido se vio desperezado por decenas de reflectores que lo iluminaron de azul, naranja y violeta. Machu Picchu, por primera vez, se encendía de noche y en vivo y en directo por televisión nacional. Sin embargo, el esperado espectáculo de luz y sonido del pasado 7 de julio que marcó la fecha central de las celebraciones por los cien años del descubrimiento científico de la ciudadela no terminó de convencer pareciendo, por momentos, más bien concebido con la preocupación puesta en el recibo de luz.

Con el fondo musical a cargo de una orquesta de instrumentos prehispánicos dirigida por Manuel Miranda, por la noche la explanada de la ciudadela fue el escenario de la inquietante reconstrucción de una ceremonia religiosa incaica en la que sacerdotes de ánimo ancestral invocaron con insistencia a los apus pidiéndoles permiso para la construcción de la ciudadela: “¡Apus tutelares de Machu Picchu! ¡Nevados sagrados del Cusco! ¡Espíritus de las montañas protectoras! ¡Esperamos su autorización! ¡Necesitamos su respuesta!”.


 


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