miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2189

14/Jul/2011
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PersonajesVER
Acceso libre TransporteVER
Sólo para usuarios suscritos Economía
Acceso libre Copa AméricaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre TeatroVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Acceso libre Gustavo GorritiVER
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre ViájateVER
Acceso libre ClínicasVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Libro Juan Claudio Lechín, boliviano, lanza manual para desprevenidos. ¿O paranoicos?

Fascismo en Tres Actos

Lechín conoció a Fidel Castro en 1985. “Bufa. Da la impresión de estar ante un bisonte”.

1985, La Habana, Cuba. Fidel Castro ofrece una cena en el Palacio de la Revolución a los asistentes del Congreso de la Deuda Externa que se ha celebrado en la ciudad. La larga lista de invitados sube las largas escaleras en fila de a dos. “En todas partes agentes de seguridad, por supuesto”, describe Juan Claudio Lechín, de punta en blanco, terno de lino, zapatos trenzados. En lo alto, Fidel Castro, parado, vestido de verde olivo, 60 años, fuerte y grande. “Bufa”, recuerda Lechín. “Da la impresión de estar ante un bisonte”. La Revolución agasaja a los invitados con un buffet de langostas y ostras, estaciones de champán francés y vinos inacabables.

2006, La Paz, Bolivia. En el Convento de San Francisco, Lechín y otros cinco ciudadanos se declaran en huelga de hambre. Protestan contra el gobierno de Evo Morales que pretende modificar los artículos de la Constitución por una mayoría simple en lugar de mayoría calificada o dos tercios de la Asamblea. Entre ellos el empresario Daniel Dabdoub, de Santa Cruz. Al octavo día, una turba irrumpe en el convento. “¡Lechín al farol!”, claman. Lechín fuga y encuentra refugio en la lavandería del Convento. Monitorea la turba el peruano Walter Chávez, ex emerretista, editor del “Juguete Rabioso”. La huelga de hambre duró 18 días, sumándose a la medida de fuerza 1,500 bolivianos en diferentes ciudades del país, culminando con la Marcha del Millón en Santa Cruz.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Libro
Villanueva Con Filo
Fascismo en Tres Actos

Búsqueda | Mensaje | Revista