Eventos Por sus cuarenta años, Yuyachkani tomó la Plaza de Armas dejando varios títeres con cabeza.
Yuyas: Santos y Zorros
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La intervención también celebró el centenario de José María Arguedas, autor de El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971). |
Más de trescientos actores del grupo Yuyachkani intervinieron la Plaza de Armas. Aunque el espectáculo ya había sido anunciado, podría decirse que la tomaron por sorpresa. Los yuyas saben cómo reinventarse. Y, sin embargo, a la distancia su llegada es inconfundible. Allí están las calaveras de
El último ensayo (2008), los gemelos Montesinos de
Hecho en el Perú – Vitrinas para un museo de la memoria (2001) y los animales migrantes de
Los Músicos Ambulantes (1983). También cabalga la efigie del apóstol Santiago, de la obra homónima (2009). Y en una esquina de la plaza un zorro ochentero hace de las suyas, rememorando el
Encuentro de zorros (1985). Un teatral Alan García intenta esquivar perros de verdad que se le acercan a olfatearlo. La comparsa de la corrupción en pleno. Todos los recuerdos están sueltos en plaza.
Como quien regresa a los setenta, los yuyas revisitan sus orígenes trayendo a los fantasmas de las obras pasadas. Allí están Teresa Ralli y Miguel Rubio, como siempre a la cabeza de la mascarada. Y como en los setenta, el público aguarda con expectativa la llegada de un partido de fútbol y de un militar a la presidencia. El asiento de espera lo calienta Yuyachkani, que desde 1971 sorprende en tablas y calles. Esta vez, la noche está dedicada a José María Arguedas, el viejo y centenario zorro de las letras peruanas.