Nacional Las pompas y virtudes del nuevo Gran Teatro Nacional, a concluirse en diciembre.
Teatro de los Sueños
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Presidente García y la primera prueba del teatro: la acústica ha sido punto clave. |
No solo pinta bien, sino que suena mejor. El último sábado 23, con la noche marcando las 7:00 p.m., eufonía de cantos de una soprano y un bajo barítono internacionales se hizo escuchar al interior del Gran Teatro Nacional, en San Borja. Si bien recién para diciembre de este año finalizará la obra, culminándose la fachada, el edificio de ensayos y los últimos ajustes a la acústica del escenario, el teatro pasó con creces su primera prueba oficial, público incluido.
Como quien dirige la fiesta, Miguel Harth-Bedoya condujo a la Orquesta Sinfónica Nacional frente a una concurrencia de invitados que ocuparon el 80% de las 1,500 butacas de capacidad del Teatro Nacional, con 4 palcos existentes. La edificación impulsada por el saliente presidente Alan García, que ha significado una inversión de US$ 90’000,000 de 34 empresas del sector privado, canalizada vía el Patronato del Gran Teatro Nacional, es, ante todo, conjunto de pinceladas a favor del sonido, puntual trabajo del arquitecto brasileño Jose Nepomuceno, director de Acústica & Sónica.