
Polémica: nombramiento de Susana Baca como ministra de cultura "es una manipulación política inadmisible" opina Luis Lama.
Vaca, por Favor, Susana
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Susana Baca y riesgoso nombramiento que pretendería emular al de Gilberto Gil en Brasil. |
Todos vivimos enamorados de Susana Baca. La razón es muy simple. Su canto y su gracia, su manera de decir, casi infantil, sus requiebros y susurros, su forma de cantar que nos envuelve el corazón. Y de repente viene Humala y nos la roba de aquello para lo que Dios la trajo al mundo: para conmover. Su nombramiento como Ministra de Cultura es de una manipulación política inadmisible, porque se ha tratado de utilizar su prestigio, su género y su color para obtener un beneplácito popular. Pero Susana no creo que sea carne de burocracia, menos aún de las ponzoñas que tendrá que enfrentar en el Ministerio de Cultura. Lo de ella es cantar y enamorar. ¿Por qué Humala ha querido desperdiciarla en un cargo que cualquier otro gestor cultural especializado en el campo podría ocupar sin mayor daño a su imagen? La respuesta es muy sencilla. Humala quiere lograr la popularidad de Lula, quien nombró al gran Gilberto Gil como su Ministro de Cultura. Pero el cantante, agobiado por la lucha entre la labor ministerial y su irrenunciable vocación por el canto, después de seis años de frustraciones y de presupuesto casi nulo (en términos brasileños) se vio obligado a dimitir. Que no te pase lo mismo, Susana. Como te deseamos lo mejor, lo único que podemos decirte es vaca, por favor, Susana.
A GALOPE
Alan García se fue luego de un mes frenético, lleno de inauguraciones de obras incompletas que el nuevo gobierno está obligado a terminar. A García se le podrá decir de todo, pero nadie le podrá escatimar que se trata de un hombre ilustrado y que ha sido uno de los presidentes que más ha manifestado su interés en nuestro proceso cultural.