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Entrevistas Fortalezas y omisiones del primer Mensaje a la Nación del presidente Ollanta Humala.

Puntos Sobre las Íes

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Sagasti: “Ollanta es consciente de que está ante un desfiladero”.

Francisco Sagasti, ex jefe de Planeamiento Estratégico del Banco Mundial, presidente del Consejo de Ciencia y Tecnología de la ONU y profesor visitante en la escuela de negocios Wharton evalúa las fortalezas y omisiones del Mensaje a la Nación del presidente Ollanta Humala. La semana pasada, Sagasti evaluó el grado de cumplimiento de las líneas estratégicas para el desarrollo trazadas 10 años atrás por Agenda: PERÚ (Agenda del Despegue, CARETAS 2191), propuesta programática que codirigió con Max Hernández, actual director ejecutivo del Acuerdo Nacional. Hoy, ante la amenazante coyuntura financiera internacional, y estando el Perú ante un nuevo gobierno, subraya las tareas indispensables para “no caer en los precipicios que bordean el angosto camino”, por el que dice deberá transitar Ollanta Humala.

–¿El primer mensaje de Ollanta Humala despeja sus preocupaciones?
–Sí, el Presidente es consciente de que está ante un desfiladero, tendrá que caminar por una vereda muy angosta, con precipicios a los dos lados. Por un lado, están las enormes expectativas sociales que ha generado, sobre todo en el Sur, para resolver graves problemas y por el otro, mantener el crecimiento manejando una relación fluida con los inversionistas privados. Tarea nada fácil. Además, la elección de su primer gabinete así lo demuestra.

–¿Qué demuestra el gabinete?
–Que ha nombrado a gente capaz pero muy diversa. La pregunta es si aprenderán a trabajar juntos, tan rápido como será necesario, especialmente con el estilo del nuevo Presidente, que ha demostrado que será mucho más activo y que estará involucrado directamente, presidiendo todos los aspectos cotidianos del gobierno.

–¿Cree que su Mensaje a la Nación ha tranquilizado a los mercados o resentirá las inversiones?
–Ha tranquilizado mucho, ahora dependerá de lo que suceda en las próximas semanas. Yo soy optimista, creo que nadie quiere matar a la gallina de los huevos de oro, sino ponerle ciertos márgenes de maniobra para que no corra por todo el gallinero.

–¿Y habrá satisfecho a sus seguidores iniciales que le pidieron un cambio?
–En el mensaje sí, pero el desafío es cómo pasar del discurso a la implementación de sus propuestas. Eso requiere manejo fino y un conocimiento muy grande del aparato estatal. El nuevo gobierno tendrá un proceso de aprendizaje complejo, arduo durante los primeros 6 a 9 meses. El Presidente mismo no ha tenido una experiencia de gestión pública y la coyuntura se puede poner más delicada.

–Con la economía china recalentando, se teme una reducción en la venta de metales.
–Tendremos una situación complicada. Somos muy vulnerables, el Perú no ha logrado las transformaciones estructurales para dejar de depender de las exportaciones primarias. Sin desmerecer lo que se ha hecho en agroindustria, textiles, metalmecánica, los metales siguen siendo el motor del crecimiento. Hay un embrión de transformación productiva, pero si no logramos acelerarla utilizando las exportaciones de materias primas para promover actividades productivas en sectores con mayor valor agregado, va a ser sumamente difícil mantener el ritmo de crecimiento en los próximos años, sobre todo con la desaceleración que viene a nivel internacional.

–¿Caerán los precios de nuestros metales?
–Sí, excepto el oro, por ser metal de refugio. Yo creo que al segundo año o incluso a finales de este primer año de gobierno del presidente Humala, va a haber un descenso en los precios de los metales y otras materias primas, en parte por los esfuerzos de China para reducir la inflación.

–¿El impuesto a las sobreganancias mineras podrá costear los programas sociales?
–Me parece absurdo que hasta ahora no exista este impuesto. A principios del 2000 un estudio de factibilidad de una de las grandes empresas auríferas estimó el costo de extracción de la onza de oro entre 160 y 180 dólares, cuando el precio estaba entre 250 y 280 dólares. Este costo puede haber subido un poco, pero el precio internacional se ha disparado hasta los 1,600 dólares la onza. ¿Eso se debe a algún esfuerzo especial de los mineros? No, es producto de circunstancias que no dependen de su esfuerzo. No quiere decir que no puedan beneficiarse de su buena suerte pero, por favor, es un deber compartir parte de esas enormes ganancias. En cierta medida, el impuesto a la renta ayuda a corregir estos desequilibrios, pero no es suficiente.

–Entonces, ¿el nuevo gobierno tendrá o no recursos para financiar su proyecto social?
–Para hacer todo, lo dudo. Pero hay otro gran problema: las trabas burocráticas. Por ejemplo, un estudio que han hecho mis colegas en FORO demuestra que en el 2010 se presupuestaron 700 millones de soles para investigación científica y desarrollo tecnológico en todo el país, con recursos del canon y otras fuentes registradas en el Sistema Integral de Administración Financiera (SIAF), pero que se ejecutó solo 350 millones. Esto es porque, además de problemas de gestión, hay una serie de normas, reglamentos y trabas, sobre todo en los gobiernos subnacionales, que impiden ejecutar el presupuesto. Por ejemplo, se permite usar solo un 5% de la inversión para estudios de factibilidad, pero los proyectos complejos requieren entre 10 y 15% para pasar el filtro del SNIP.

–¿Qué opina de la creación del Consejo Económico y Social sobre la base del Acuerdo Nacional?
–Efectivamente, Humala ha anunciado ese organismo basado en el Acuerdo Nacional, pero no tiene que significar su transformación. Para mí, el Consejo Económico y Social, que puede ser de mucha utilidad, tiene que estar ligado al Centro de Planeamiento Estratégico y mantener al Acuerdo Nacional como un espacio de diálogo y concertación.

–¿Cuáles son los asuntos más serios que debería afrontar Humala? ¿Los abordó en su mensaje?
–El gran tema ausente fue innovación y conocimiento, que es la única base del verdadero avance, asunto en el que estamos en situación paupérrima. Debería atender también acondicionamiento territorial, áreas protegidas y superposición en concesiones, que ha generado violencia. Finalmente, identidad cultural y valores, porque desgraciadamente ha resurgido el racismo en todas direcciones, en gran medida por la campaña electoral, pero también por la doctrina de “el perro del hortelano”. Es un problema serio y persistente que las circunstancias actuales lo han puesto en evidencia.

–¿Le hace bien al Perú tener un Presidente como Ollanta Humala?
–Yo creo que sí, porque representa un sector social mesocrático, con el cual a la mayoría de la población le es más fácil identificarse. Es una posible ventaja. Ahora, todo depende de qué haga.

–¿Dejaremos de liderar el crecimiento en la región?
–No me parece mal, hay un fetichismo con crecer y crecer... Disculpen, pero estamos en un momento en que los efectos negativos del crecimiento desmesurado, sobre todo en medio ambiente e inclusión, están siendo reconocidos en todo el mundo. Crecer al 10% no es siempre mejor que crecer al 6%. Prefiero un crecimiento de 6% que contamine menos y en el cual el 20% más pobre aumente sus ingresos en mayor proporción que el crecimiento del 20% más rico, antes que un crecimiento contaminante de 10% en el que el segmento más rico aumente sus ingresos más que el pobre.

–¿Qué decisiones tomaría si fuera ministro de Economía?
–El primer problema, que va a tomar tiempo en resolver, es el fiscal y la estructura tributaria. Luego cómo manejar mejor los recursos públicos y eliminar las trabas que frenan la inversión. El país está en capacidad de dar un gran salto. Hace 10 años teníamos dudas sobre si la política macroeconómica se iba a mantener, sobre si el sistema financiero sería suficientemente sólido, y si los organismos reguladores cumplirían. Ahora ya tenemos respuestas. Ha mejorado la recaudación, pero necesitamos un sistema tributario más equitativo y eficiente. Me preocupa también tener un Congreso dividido, hay que pensar en estrategias que permitan formar coaliciones sobre diferentes temas para impulsar las líneas maestras del plan de gobierno. (Entrevista: Zenaida Solís)


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