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Economía El ruido mediático alrededor de la rebaja de la calificación de la deuda de EE.UU. tiene mucho que ver con el juego político interno y con sus efectos sicológicos inmediatos, y menos con los fundamentos de su economía.

Lunes Negro

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Obama entre el défict, las calificadoras de riesgo y el Tea Party.

Rebaja de la calificación de la deuda de EE.UU. produjo un ruido mediático relacionado más con el juego político y la sicología bursátil que con los fundamentos su economía. Detalles.

Cuando ya parecía haberse arreglado, a los tropezones, el asunto del nivel de endeudamiento del Estado en EEUU (CARETAS 2192), la rebaja en la calificación de la deuda pública de ese país por parte de Standard & Poor’s (S&P) vino a dar otro golpe de adrenalina a los alterados mercados internacionales. Si se aísla el previsible y ensordecedor ruido político alrededor de la rebaja desde el nivel AAA que siempre tuvo EEUU al AA+ con que lo ha dejado esta calificadora de riesgo, los elementos fundamentales, en el corto plazo, no justificarían tanta alharaca: el efecto en el mercado de bonos fue incrementar su valor, su traducción a las tasas de interés sería pequeña y nulos sus efectos sobre EEUU como la principal economía mundial y refugio de los inversores en los bonos del tesoro.

Y sin embargo, la estrepitosa caída de las bolsas en el mundo entero el lunes 8 de agosto puso de manifiesto una sensación de inseguridad en los inversores, indicando el punto en el cual el economista necesita un sicólogo social que lo ayude. Argentina (-10.7%), Brasil (-8.09) y Perú (-7.04) encabezaron la caída; el Dow Jones en EEUU perdió 634 puntos o el 5.5%. Las bolsas asiáticas también perdieron pero comenzaron a recuperarse y sus caídas fueron menores. Europa tuvo un día azaroso (ver aparte) y también los países árabes sintieron el remezón. La Bolsa de Tel Aviv perdió casi un 7% y tuvo que cerrar al inicio de la jornada para evitar un crash, al igual que la de Perú.

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La magnitud del forado fiscal norteamericano graficado por USdebt.kleptocracy en base a la acumulación de billetes de US$ 100. El fajo de US$ 1 millón entra en una bolsa, el de US$ 1,000 millones (10 paquetes de 100 millones de dólares cada uno) en un camión de mudanza, y US$ 14 millones de millones –el déficit norteamericano–, llenaría hasta el borde el Estadio Nacional remodelado.

La reacción de China refleja las ambigüedades de la situación. La dureza del editorial en el órgano oficial refleja el golpe sicológico que representa la rebaja en la calificación para quien es tenedor de 1.3 billones de dólares en bonos del tesoro. ¿Se desprenderá de ellos? En absoluto, pues es el único refugio en el que puede colocar el inmenso superávit de su comercio exterior obtenido, en buena medida, a través de la depresión deliberada del precio del yuan.

Por otra parte, la rebaja en la calificación ha sido realizada, al menos por ahora, por S&P y no por las otras dos calificadoras de riesgo (Moody’s y Fitch). El Nobel Paul Krugman recuerda que S&P calificó como AAA la deuda de AIG 48 horas antes de que se declarara en quiebra y tuviera que ser rescatada por el gobierno de Obama en 2008. Indica también Krugman que los cálculos realizados por el Departamento del Tesoro descubrieron que S&P había cometido un error de cálculo que incrementó 2 mil millones de dólares en las proyecciones de la deuda, a pesar de lo cual mantuvo la rebaja de la calificación.

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La rebaja tiene un elemento político inescapable y que ha sido su núcleo: la existencia de un sistema político agudamente polarizado que, previsiblemente, se mantendrá, impidiendo adoptar las decisiones que permitan superar el espinoso asunto de la deuda pública. El problema, por lo tanto, no es tanto económico o fiscal sino político. Y la responsabilidad principal corresponde, a juicio de diversos expertos y comentaristas, a los miembros del Tea Party que, siendo una minoría, han capturado al Partido Republicano y han logrado que se elimine de la agenda el incremento de impuestos como forma de encarar el déficit presupuestal y el problema de la deuda. La reacción de los demócratas ha sido negarse a cortar los programas populares como la Seguridad Social y el cuidado de salud.

El foso que separa a ambos bandos no ha podido ser colmado por los esfuerzos realizados por Obama, el cual sufrió otra derrota. Así, se dirigió al país por televisión para calmar a los mercados. Cuando comenzó a hablar, el Dow Jones había caído 400 puntos. Cuando terminó, había caído hasta 600. Su reelección afronta serios problemas. Es la economía, estúpido. Y en este caso, el liderazgo económico.

El martes 9 se reunió la Reserva Federal. La expectativa era que adoptara alguna medida monetaria para insuflar nueva vida a la inexistente recuperación. Sin embargo, después del comunicado emitido el Dow Jones cayó verticalmente a terreno negativo para luego recuperarse de manera importante. La Reserva Federal se refirió al crecimiento económico menor al esperado, al lento ritmo de recuperación esperable y al incremento de los riesgos en la economía, pero anunció que mantendría la tasa de interés entre 0 y 25% hasta mediados de 2013. Malas noticias y buenas noticias. La volatilidad es la característica, pues subsisten los temores de una segunda recesión o, al menos, de un muy lento y prolongado crecimiento con negativos efectos en el empleo. Nada muy alentador. (Por: Luis f. Jiménez)

Ingenio EE.UU.

El número de patentes pronto va a llegar a 8 millones.

El lunes pasado EE.UU. celebró una fecha que hace homenaje a la inventiva que florece como característica de ese país.

Hace 100 años la US Patent Office emitió su millonésima patente desde que se estableció en 1836.

Entre éstas estaba la del fonógrafo inventado por Thomas Edison en 1877 y su bomba eléctrica en 1880; el caucho vulcanizado de Charles Goodyear (1844); la película fotográfica de George Eastman (1885); la cremallera de Whitcomb Judson (1891); la pintura señalizadora de pavimento de Edward Hines (1911) y muchas cosas esenciales más.

La US Patent Office anuncia que, sumando este segundo siglo, el número de patentes pronto va a llegar a 8 millones en esta era digital con medicina milagrosa.

Es la vitalidad creativa norteamericana y su promoción de la ciencia y la tecnología lo que explica por qué una nación que acumula 14 millones de millones de dólares de deuda pública sigue siendo tan grande y poderosa.

Esfuerzo Europeo

Firme decisión del BCE previno ataque especulativo a Italia.

Tras la precaria salida a la crisis de Grecia, han sido Italia y España (tercera y cuarta economías europeas, respectivamente) los que han aportado su cuota de inestabilidad a la eurozona. En especial Italia, cuya deuda pública representa el 120% de su PBI, y que, según información confidencial en poder del Banco Central Europeo, estaba por sufrir un ataque especulativo el martes 9 de agosto. Italia acababa de aprobar un duro plan de ajuste el viernes anterior. El BCE tomó cartas en el asunto y, frente a las decisiones adoptadas por los países en apuros, su consejo directivo ofreció comprar bonos de las deudas italiana y española, al igual que los bancos centrales de los 17 países de la eurozona. El efecto fue tranquilizar a los mercados.

La coincidencia con la rebaja de la calificación de la deuda de EEUU (ver aparte) puso una nota de urgencia a las consultas internacionales para evitar que ambos problemas se sumaran. El presidente del BCE realizó una videoconferencia con los ministros de finanzas y los presidentes de los bancos centrales del Grupo de los 7 (G7, Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón, Canadá, Italia y Gran Bretaña), como resultado de lo cual se comprometieron a tomar medidas coordinadas a fin de asegurar la liquidez y apoyar el funcionamiento de los mercados para lograr la estabilidad financiera y reasumir el camino del crecimiento económico, junto con los esfuerzos de disciplina fiscal. También los ministros de finanzas del G 20 efectuaron una videoconferencia para examinar medidas y evitar que la situación en EEUU y en la eurozona confluyeran y afectaran la situación mundial.


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