Policiales
Retrato de Familia
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La imagen de Ciro Castillo sostenida por su madre, Rosario Caballero. A su lado, Ciro padre, María Gracia y Antonio Castillo Rojo (arriba). |
Los Castillo Rojo intentan reconstruir sus vidas luego de más de 140 días de la desaparición del hijo. El padre espera la reconstrucción de los hechos y sugiere nuevos ángulos por investigar. El martes 23 Rosario Ponce reconstruirá los hechos en el Colca.
La habitación del hijo ya no está. Han retirado la cama, las pertenencias y todos los recuerdos de Ciro Castillo Rojo, el hijo pródigo que no regresa y que se perdió durante una excursión con Rosario Ponce en el Valle del Colca. “Pero el recuerdo que tenemos de él está intacto”, precisa el padre, el médico cirujano Ciro Castillo Rojo Salas. “También los recuerdos”, sonríe y agrega el hermano, Antonio Castillo Rojo.
Son esas imágenes las que jamás podrán perderse. Los almuerzos en familia. Los paseos en provincias. Los domingos desayunando chicharrón con salsa criolla. El fútbol por la tele, sentados en el sillón. Sus frases ingeniosas, como cuando decía: “el hombre que le habla a Dios es religioso. El hombre que escucha a Dios es esquizofrénico”. Así lo recuerda su padre, quien ha fungido de rescatista y abogado ante la desesperación de ver el paso de los días.
–¿Cómo hace para vivir entre Lima y el Valle del Colca?
–Para nosotros el tiempo se ha detenido. Es una muerte en vida. Yo no opero hace cuatro meses. Mi hijo Antonio ha dejado sus estudios universitarios. Los dos prácticamente vivimos en la zona de los hechos.
–¿En qué lugares, específicamente?
–Vivimos hace cuatro meses entre Chivay, Pinchollo, Cabanaconde y Madrigal. Si se fija, Rosario Ponce no ha regresado al lugar de los hechos. Ella fue encontrada el decimotercer día, y luego ha ido al balcón donde van los turistas a señalar partes del cerro. También ha sobrevolado la zona en helicóptero, igual que yo. Pero es imposible ver algo a tal distancia.
–Va a volver al Colca el martes 23 de agosto. Dicen que la reconstrucción del viaje tomará de 4 a 5 días.
–Nosotros hemos sido pacientes al esperar más de cien días antes de denunciarla por el presunto delito de homicidio. Ha habido displicencia de su parte y pocas ganas de colaborar con la investigación. Con sus mensajes en el Facebook ella está induciendo a las autoridades a pensar que Ciro está vivo. Pero nosotros sabemos que él está muerto. Nos duele, pero más nos duele por él, porque no va a poder vivir ni disfrutar de su juventud.
–¿Qué ángulos del caso no se han visto?
–La versión que ella da tiene muchas incongruencias. Hay que cotejar los tiempos, las fechas, las descripciones geográficas y las formas de supervivencia que ella ha explicado. Debería investigarse, por ejemplo, quién es la tercera persona que les ha tomado fotos. Todos los fotógrafos te dicen que allí debió haber habido alguien más.
–¿Cuánta gente se le ha acercado en estos meses?
–Muchísimas personas con parientes extraviados, asesinados, raptados. Todos de forma impune. También congresistas, como Lourdes Alcorta, Javier Diez Canseco, Leyla Chihuán, Renzo Reggiardo y Yonhy Lescano.
–De casi todas las bancadas…
–Es que en casos como éste no hay bandos. Me ha llamado el Presidente de México, Felipe Calderón, y también el subsecretario de Asuntos Económicos Latinoamericanos de la Cancillería argentina, Eduardo Sigal. A todos les digo lo mismo: van a ver que en este país, aunque sea por una vez, alguien no va a parar hasta conseguir justicia. (Carlos Cabanillas)